Técnica para controlar el estrés pueden ser útiles también para potenciar la concentración de los estudiantes y brindarles herramientas para gestionar sus emociones.
Bloquearse en medio de una clase, olvidar la tarea o ser víctima de bullying. La escuela ofrece un montón de situaciones estresantes, pero cómo los chicos y los docentes reaccionan a ellas puede marcar la diferencia.
Un estudio del año 2019 sugiere que la enseñanza de mindfulness -un conjunto de técnicas que ayudan a calmar la mente y el cuerpo- reduce los efectos negativos del estrés e incrementan la concentración y motivación de los alumnos, ayudándolos a mantener el foco académico y evitar problemas de comportamiento.
Si bien en base a un universo acotado, el estudio de estudiantes de sexto año de escuelas autónomas de Boston -instituciones de financiación pública pero fuera del sistema educativo estatal- engrosa un conjunto de investigación existentes sobre el rol de mindfulness en las aulas. En los años recientes, el tema ha interesado a científicos y educadores por igual por su potencial para ayudar a los alumnos a enfrentar desafíos académicos y compor-tamentales reduciendo la ansiedad y dándoles una nueva manera de manejar sus sentimientos y emociones.
Después de descubrir que los jóvenes que tenían hábitos basados en técnicas de mindfulness tenían mejor performance en exámenes y calificaciones más altas, investigadores del Centro de Investigación Boston Charter -una alianza entre la universidad de Harvard, el MIT y la organización Transforming Education- quisieron saber si las escuelas que adoptaban entrenamientos en mindfulness podían ayudar a sus estudiantes a alcanzar beneficios similares.
Para eso diseñaron un estudio con foco en sextos grados de escuelas autónomas de otras áreas de Boston. Los resultaron revelaron que los chicos que participaron de un curso de mindfulness de ocho semanas de duración estaban menos estresados que sus compañeros que no habían asistido. Practicar mindfulness los ayudó a desarrollar la habilidad de enfocarse en el momento, expandiendo su capacidad de reconocer y gestionar emociones.
A lo largo de cuatro semanas, instructores del Calmer Choise, una organización sin fines de lucro de Massachusetts especializada en mindfulness, les enseñaron técnicas y los guiaron a través de la práctica. Otro grupo aleatorio de chicos de sexto grado tomaron clases de programación en su lugar. Al final de las ocho semanas, el grupo de mindfulness reportó estar menos estresado que antes y en mejores condiciones de autocontrol. La mitad del grupo aceptó de forma voluntaria realizarse estudios neurológicos, que revelaron efectos positivos: sus amígdalas cerebrales -la parte del cerebro que controla las emociones- respondieron menos a imágenes de rostros temerosos que previo a recibir el entrenamiento, sugiriendo que sus cerebros ahora era menos sensibles a los estímulos negativos, siendo por ende menos propensos a estresarse y perder la concentración. El grupo que fue a las clases de programación no obtuvo los mismos beneficios.
Los descubrimientos sugieren que el mindfulness puede potenciar a los estudiantes habilidades de atención, así como a desarrollar mecanismos contra el estrés. Estas evidencias pueden ser especialmente valiosas ante la necesidad de ayudar a jóvenes con traumas u otras adversidades que puedan estar perjudicando su performance.
"El mindfulness nos sirve de herramienta para ayudar a que nuestros alumnos puedan controlar sus destinos mentales y emocionales. Le da a la mente lo que el ejercicio al cuerpo: fortaleza, flexibilidad y salud. Todo esto produce una sensación de bienestar, mejora el clima en el aula e incluso, hay muchos estudios que lo asocian con una baja en el acoso escolar o bullying. El mindfulness ayuda a los alumnos a calmarse, a enfocar su atención, a interactuar mejor con los otros, todas habilidades importantes para una mejor trayectoria académica y social", comentó hace poco la especialista argentina en educación Laura Lewin, en una columna escrita para Infobae.
Y agregó: "En los tiempos actuales en los que los niños están tan sobreestimulados, especialmente con la tecnología, enseñarles a calmar la mente y centrar la atención desde etapas tempranas y a conectarse mejor con los otros, afectará positivamente su salud, bienestar y desempeño académico".




