Un equipo de estudiantes de sexto año de la Escuela Técnica Roberto Rocca trabaja desde principios de años en el diseño y fabricación de un auto cero emisión para competir en el Desafío ECO de YPF, proyecto que les permite combinar todo lo que aprendieron hasta ahora, explorar nuevos conocimientos y mejorar las habilidades de trabajo en equipo.
Todavía no existe. Lo que será una máquina de esqueleto metálico, caparazón de fibra de vidrio y nervios de circuitos electrónicos es hoy un manojo de bits que se expresan en la pantalla como una sucesión de planos. Las mentes detrás de este proyecto pretenden que nada quede librado al azar y concibieron un "gemelo digital" del rodado que los llevará a disputar el Desafío ECO de YPF a fin de año. Una carrera que arranca mucho antes que su largada oficial.
Será la tercera vez que estudiantes de sexto año representen a la Escuela Técnica Roberto Rocca en la competencia, que busca fomentar en etapas tempranas de la formación tecnológica la investigación de sistemas de transportes alternativos no contaminantes. Un interés que cada vez más compañías del sector energético están mostrando como respuesta al cambio climático, entre ellas Tenaris.
Para eso, YPF invita a secundarias técnicas de todo el país a sumarse con la construcción de un auto eléctrico a partir de componentes y condiciones preestablecidas. El objetivo es que todos los equipos partan en igualdad de condiciones, siendo determinantes entonces las mejoras que cada escudería implemente y el trabajo colaborativo que potencie el aporte de los distintos integrantes.
"Como equipo vemos difícil ganar la carrera, pero vamos a dar lo mejor", dice Dante Scarpettini, uno de los alumnos involucrados, durante un alto en los trabajos para recibir a LAD en los talleres de la ETRR. Es que de las últimas ediciones participaron más de mil estudiantes de establecimientos de las 24 provincias argentinas, y cruzar la línea de llegada es lo que todos quieren. "Hoy la prioridad para nosotros es hacer el auto tal cual lo tenemos diseñado, para que no haya contratiempos y lleguemos al resultado planificado", comenta.
El Desafío ECO es un proyecto que se realiza en el marco de la materia Diseño y Procesamiento Mecánico de 6º año Electromecánica. El equipo de este año está integrado por quince jóvenes, entre los que figuran también estudiantes de la modalidad Electrónica, quienes comparten su expertise en los circuitos del auto. Sin embargo, la tareas no están compartimentadas y, al final del proyecto, cada estudiante habrá intervenido de las distintas instancias.
A lo largo del desarrollo los chicos ponen en práctica saberes en matemática, física, tornería y matricería, pero el mismo ímpetu por sacarle el máximo al coche los hace explorar por cuenta propia nuevos conocimientos complementarios. "Yo estuve trabajando junto con Dante en el diseño de la carrocería: además de que quede estética y sea funcional, tiene que conectar con el chasis. Esta vez quisimos hacer algo diferente y nos inspiramos en autos de otras competencias y de la calle, prestándole bastante atención al aspecto aerodinámico para definir las formas", cuenta Alejo Maciel, otro de los integrantes de la escudería ETRR.
Los preparativos de la carrera demandan fuerte compromiso de los participantes. En otros años las horas de trabajo excedieron las curriculares y se establecieron horadios de trabajo los días sábados. Este año está fijado que los martes, luego de la cursada híbrida, haya instancias virtuales de rediseño y evolución que suelen extenderse hasta las 21:30. Tal es el esfuerzo que el Desafío ECO solicita. También, el grado de compenetración de los estudiantes.
"Es una experiencia que me está dejando muchos más conocimientos sobre cómo es el diseño de un producto terminado y cómo son los procesos de fabricación: qué es posible hacer y qué no", dice Dante Scarpettini. Y agrega: "En otras oportunidades habíamos hecho diseños que sabíamos que en algún punto podrían fallar, pero lo dejábamos ahí porque no eran máquinas o procesos que cobrarían vida. Esto es diferente, el auto que diseñamos tiene que salir a la pista y nada puede salir mal, por lo que tiene que estar diseñado lo mejor posible".
De cara al montaje, otras de las novedades introducidas este año es la producción de piezas para la posterior fabricación de componentes del auto, como su carrocería de fibra de vidrio. Esto expande el universo de contenidos y técnicas que verán los estudiantes en el marco de un aprendizaje basado en proyectos. Más adelante llegarán las etapa de testeo, selección de conductores -la altura y peso son factores claves para el rendimiento del vehículo y su conducción- y la planificación de la carrera. Una de las instancias de evaluación será la mayor cantidad de vueltas que los rodados puedan dar en el circuito, probándose la capacidad de autonomía de los autos en relación a las baterías, que son idénticas para todos los competidores.
"Entonces, ¿qué hace que un auto ECO sea mejor que otro si en definitiva tienen las mismas ruedas, motor y baterías? Los detalles mínimos, los cuales nos dedicamos a estudiar y creemos que van a hacer la diferencia el día de la carrera", explica Martín Torres, profesor de la ETRR que acompaña a la escudería en el desafío.
"Una de las cosas que yo veo desde la experiencia de haber guiado tres grupos es que las camadas anteriores dejan un radiopasillo sobre que se viene a trabajar los sábados, se la pasa bien, el equipo está unido. El tema colaborativo queda muy expuesto y eso genera sentido de pertenencia, entender que somos partes de un equipo: si a vos te dieron una tarea y el martes que viene tenés que presentarla, ya te preparás los días, la agenda y los huecos para poder cumplir, porque sabés que eso le va a impactar de lleno a otro compañero", asegura.
Al inicio del proyecto Agustín Váldez, de la segunda camada de egresados y apasionado por el mundo de los autos, les dio una charla a la escudería sobre su experiencia. También algunas lecciones aprendidas en el Desafío ECO para ayudarlos en la preparación del auto. Aun resta un camino importante que recorrer en su fabricación y puesta a punto. Pero estos chicos están listos para correr.
Autos de ediciones anteriores ayudan a la escudería ETRR en la búsqueda de mejoras.
Más allá de que cada estudiante aporta valor en su área de conocimiento o interés, todos contribuyen en las distintas etapas del proyecto.




