Buenos Aires, (NA)- El superintendente de AFJP, Juan González Gaviola, reconoció ayer que luego de materializar el canje de la deuda con los bonistas privados, se «reformará» el sistema de jubilación privada, porque en Argentina es «donde ha dado peor resultado».
González Gaviola advirtió que es necesario una reforma porque así se podrá «cubrir el déficit de cobertura que generan las AFJP a futuro», en una medida que, si no se hace «dentro de un tiempo, dos tercios de los trabajadores no tendrán cobertura». «El Banco Mundial reconoció lo que resultaba imposible no ver, que en muchos países el régimen privado no había cumplido los objetivos que se había propuesto.
En algunos emergentes, el sector estaba cartelizado y la mayor competencia que se suponía debía generar, no existía», indicó González Gaviola.
En ese contexto, el funcionario coincidió con una crítica del Banco Mundial sobre el régimen de capitalización, por considerar que no cumplió ninguno de los objetivos que se propuso, no redujo el déficit, no aportó al crecimiento de la economía y resultó sumamente oneroso. «Es en la Argentina donde el sistema ha dado los peores resultados.
A diferencia de otros países, como Chile, ese ahorro que costó tanto conseguir no se volcó al crecimiento.
El sistema estuvo mal planeado y el Estado salió a competir con los privados», sostuvo en declaraciones periodísticas.
En esa línea, agregó: «el dato básico es que las expectativas no se cumplieron. Uno de los argumentos con que se promocionó la capitalización privada fue que se reduciría el déficit que, en cambio, aumentó». «El costo de la transición fue altísimo y explica buena parte de la composición de la deuda pública.
A ello se sumaron algunas medidas adicionales tomadas por el ex ministro Domingo Cavallo, como la disminución de los aportes y el traspaso de las cajas provinciales, que en conjunto provocaron un grave desfinanciamiento del sector público», añadió.
Las críticas de González Gaviola continuaron al sostener que el déficit que se provocó en el mercado elevó las tasa de interes, lo que en ese orden, tuvo «un claro efecto recesivo». «Se prometió más competencia y más eficiencia y se obtuvo un mercado altamente imperfecto, con una gran asimetría de información entre los actores. Tampoco funcionaron las economías de escala.
Se da la paradoja de que las empresas más grandes son las que cobran las comisiones más altas», concluyó.



