Como sucede normalmente cuando se acerca una elección vemos que se suman a la campaña política distintos sectores económicos concentrados tratando de influir en la población a favor de quienes defienden sus intereses y lo hacen infundiendo miedo.
Un grupo de alrededor de 20 productores agropecuarios de los llamados autoconvocados que se identifican con Juntos por el Cambio pretendieron que la Mesa de Enlace convoque a otro paro con acto similar al llevado a cabo el 9 de julio en San Nicolás, pero el intento fue rechazado por quienes nuclean al sector aún siendo opositores al gobierno porque prefieren seguir negociando.
Lo cierto es que los empresarios agropecuarios conocidos como "el campo" resisten a cualquier intervención gubernamental que les impida manejar los precios como se les dé la gana.
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) Daniel Funes de Rioja manifestó públicamente que los trabajadores que no estén vacunados no puedan ingresar a sus tareas y por lo tanto no cobren los salarios correspondientes.
Sin lugar a duda estas declaraciones suenan a una provocación porque como buen abogado que es no puede desconocer que la vacunación es optativa y no obligatoria y por lo tanto no es razón válida para descontarle suma alguna.
Es sumamente descabellado que se deje en manos de las empresas la política sanitaria por lo que la propuesta es enérgicamente rechazada por toda la dirigencia sindical. Recordemos que Funes de Rioja es un feroz lobista para que se derogue la prohibición de despidos durante la pandemia y la doble indemnización. Evidentemente no lo hace porque le interese un mayor bienestar de los trabajadores.
Resulta inocultable que en estas PASO se decide mucho más que cuáles de los aspirantes serán los candidatos de un partido o alianza política en las elecciones generales de noviembre aunque son éstas últimas las verdaderamente importantes.
Por el lado del oficialismo se tendrá un panorama más preciso sobre el humor de la ciudadanía habida cuenta de los catastróficos efectos de la pandemia tanto en lo sanitario como en el impiadoso e imparable deterioro de las condiciones económicas de la mayoría de la población.
En definitiva si los votantes le siguen creyendo al gobierno y de esta manera el Frente de Todos logra aumentar el número de diputados que le hacen falta para poder cumplir muchas de sus promesas que necesariamente deben ser aprobadas por el Congreso como por ejemplo la reforma del Poder Judicial.
En Juntos por el Cambio podrán verificar si los argentinos les perdonan sus cuatro años de gobierno y medir cuáles son las reales chances presidenciales de Horacio Rodríguez Larreta de cara a las elecciones de 2023.
También sabrán cuál es la magnitud de la fuga de votos hacia otras opciones de la derecha más ortodoxamente liberal representadas por José Luis Espert o Javier Milei.
La UCR oficial podrá comprobar la efectividad de su campaña tratando de convencer a los correligionarios y al resto de la población de que son distintos que el PRO aunque fueron gobierno con Macri y siguen juntos. Evidentemente se trata de una muy ardua tarea.
Llama la atención que varios precandidatos sigan pregonando el diálogo y el acuerdo cuando sabemos de su imposibilidad por tener proyectos que no sólo son diferentes sino que son antagónicos. Cuando se canta "el pueblo unido jamás será vencido" no se incluye a los grupos concentrados de la economía que son los causantes del empobrecimiento de la mayoría de la sociedad y por lo tanto es imposible recorrer con ellos un camino de unidad.
Lo bueno para los ciudadanos es que en los meses previos a cualquier elección asistimos a un frenesí de anuncios y obras.



