El ciclo de vida y la búsqueda de sobrevivencia del perro suelto en la vía pública, sea cual sea la condición que lo causa (abandono, permiso del dueño para transitar libremente, falta de tenencia responsable, etcétera), influye en el ambiente de diversas formas: en cuanto a la calidad de vida humana, el bienestar animal y la salud ambiental. Una de las consecuencias derivadas es el de la sobrepoblación canina. O sea, cuando hay más perros de los que se pueden tener en condiciones dignas. O, cuando hay más perros que hogares adecuados para ellos.
Y cuando hay muchos perros sueltos en vía pública aparecen otros problemas derivados (riesgo de mordeduras, enfermedades, accidentes, etc.). Debido a ello, resulta fundamental trabajar en la prevención de la misma, y una de las medidas éticas de lograr un equilibrio en la población canina es el de las castraciones. Y que éstas sean masivas, gratuitas o accesibles, abarcativas en cuanto al territorio, sostenidas en el tiempo y tempranas (antes de los 6 meses de edad).
Con una sola hembra que se lleve a castrar, se previenen 5.432 crías en 7 años. Y llevar a los machos a castrar sin duda aporta a la iniciativa. Además, con la castración se obtienen otros beneficios, tanto como para hembras o para machos, tales como: prevención de enfermedades, menos escapes o pérdidas, menos riesgo de accidentes, entre otros.
Para el ser humano los perros pueden brindar compañía, asistencia y protección. Entonces, cuidemos a quienes nos cuidan, protejamos su salud y bienestar en general.
Si te interesa ser parte de la solución del problema, te invito a analizar si podés levantar un animal de la calle y buscarle un hogar responsable. Si lográs llevarlo a cabo, gracias en nombre del animal, de las personas y del ambiente.
Alejandra Gómez / Lic. en Información Ambiental / e.alegomez1959@gmail.com



