Ese azul
Colgado de los trapecios
el cielo se vuelve luz
y no le quedan presagios
ni tormentas enredadas
puede confiar en el destino
que lo hizo de rayo y cenit
puede hamacar en los patios
puede asomar en los brillos
puede congelar estelas.
No es ni existe ese azul
(dicen)
pero mirando por mi ventana
puedo jurar que lo veo
revolcado en un espacio
que tampoco es
pero donde yo existo.
Cristina Colombo



