La Eyaculación precoz (EP) es uno de los motivos de consulta más frecuentes en sexología.
Aunque es muy difícil apreciar su real prevalencia dado que se estima que sólo un 9% de personas buscan ayuda (generalmente por vergüenza o por sentir que no podrán ser ayudados).
Al hablar de "Precoz", la asociamos a un tiempo determinado, un tiempo "ideal"; y es ahí, justamente en "el tiempo" y en el "prestar atención al rendimiento" donde se inicia, muchas veces, el problema.
Por eso, consideramos que podemos hablar de Eyaculación precoz cuando, de manera persistente o recurrente (no menos de 6 meses), la persona no consigue percibir y/o controlar las sensaciones que preceden al reflejo eyaculatorio; lo que le origina trastornos personales y/o perturba la relación con la pareja.
Lo primero a evaluar es su inicio. Si esta "falta de control" la tuvo siempre o comenzó a notarlo en un momento o con una pareja determinada; si sucede antes, durante o cuánto tiempo después de la penetración.
Dentro de las causas orgánicas, debemos descartar las de origen neurológico, enfermedades físicas (prostatitis, daño medular) o farmacológico.
También puede tener origen psicológico (trastorno de ansiedad, de personalidad, TOC) y por supuesto, puede ser un hábito que se ha adquirido con la práctica (costumbre personal, secundaria a disfunción eréctil, dolor coital; como así también vaginismo, dispareunia (dolor durante la penetración) o trastorno del orgasmo en la pareja).
Una vez identificada la causa, se debe abordar la psicoeducación, el manejo de la ansiedad, hablar sobre mitos y creencias, culpas, hábitos, expectativas de las relaciones sexuales (propias o de la pareja), objetivos de la misma, etc. Es importante trabajar en el autoconocimiento, como así también, identificar situaciones placenteras y sensaciones corporales. Intentar "dejar de pensar" para poder "potenciar el sentir".
Tenemos que dejar de creer en esos terribles mitos que la mayoría ha practicado para intentar "durar más": Pensar en algo feo, decir mentalmente la tabla del 8, pensar en el partido del domingo o masturbarse previamente a un encuentro. Nada de esto servirá de manera efectiva. Por el contrario, sólo logrará que la persona esté pensando en otra cosa, desconectada del momento y del vínculo, y, aunque en algún momento tenga la sensación de poder prolongar un poco la eyaculación, sería a fuerza de no estar conectado con la situación y mucho menos con el placer.
Con esfuerzo y constancia, la EP tiene una muy buena respuesta al tratamiento. A veces sólo se necesita la terapia sexual, otras hay que sumarle terapia psicológica y/o farmacológica. Cada cuerpo es único, por lo tanto, no hay una receta (tratamiento) magistral.
Animarse a la consulta es el primer paso para modificar una situación, que muchas veces lleva a la persona y a su pareja a sentir mucha angustia e inclusive tener problemas vinculares.
La sexualidad es un terreno de disfrute, de placer, de conectar y vincularnos con un/a mismx y con la otra persona. Sin tiempos, sin relojes, sin exigencias.
Podemos ayudarte a lograrlos.
Dra. Romina Barraza. Médica sexóloga (M.N.: 154156 - MP:552214) - Centro Médico Rawson - cmrawson.com.ar - Tel. 03489-290440 / Whatsapp: 03489-555606



