Hay tiempos que son turbulentos, hay momentos en que los suelos son sacudidos.
Dice La Biblia; "¡Quédense quietos y sepan que yo soy Dios! exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones". (Salmo 46:10-11)
"Quédense quietos", es una orden de Dios para la crisis. Es necesario que el Señor de los ejércitos tome el control de todo lo que está "bajo nuestro control".
Lamentablemente, es necesario que Dios nos exponga a situaciones límites para que soltemos, lo que no debiera estar en nuestras manos. Aquí nos proponemos ver al Señor de los ejércitos como lo veía Eliseo, "Eliseo entonces oró y dijo: Oh Señor, te ruego que abras sus ojos para que vea. Y el Señor abrió los ojos del criado y miró, y he aquí que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo", (2 Reyes 6:17).
¡Quédense quietos y sepan que yo soy Dios! Es necesario conocer a Dios estando quietos. Nuestro ser quiere hacer todo lo contrario. En nuestra lucha por la supervivencia, nuestro instinto quiere "arreglar" las cosas tan pronto como puede. ¡Es tan difícil estar quietos en medio de la tempestad!
Quédense quietos y conozcan que yo soy Dios, nos hace recordar cuando Jesús se quedó dormido en la barca en medio de la tormenta, los discípulos lo despertaron, y Él ordenó a la tormenta que se aquiete y se hizo gran bonanza. Nos hace recordar a Moisés cuando les dijo a los israelitas: "No tengan miedo. Solo quédense quietos y observen cómo el Señor los rescatará hoy. Esos egipcios que ahora ven, jamás volverán a verlos. El Señor mismo peleará por ustedes. Solo quédense tranquilos", (Éxodo 14:13)
Dios nos dice a los cristianos en medio de las batallas y las crisis: Estate quieto, no te preocupes, espera y fija tu mirada en mí. Cuando todo lo que nos estaba sosteniendo parece ahora tambalearse, Dios desea que lo busquemos. Es necesario que nosotros demos el primer paso de honra a Dios para que cambie nuestro alrededor. El afán y la ansiedad asaltan nuestro ser, nos inquietan, nos colocan en situación de duda y queja. Parece que tenemos que arreglar las cosas enseguida, porque no hay tiempo. Sin embargo, Dios es el Señor del tiempo, y nuestro primer paso es mirarlo, honrarlo y exaltarlo. ¡Qué Dios sea nuestra guarida, nuestra adoración! Luego, todo tu alrededor lo va a honrar.
Una vez más, "Dios lo exaltó para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra", (Filipenses 2:10). Es necesario que renunciemos a nuestro ser que quiere solucionar todo, rápido y al instante, y nos echemos en el refugio del Padre a exaltarlo. ¡Que Dios sea el primero!
Para los cristianos, Dios está con nosotros, es nuestro refugio y fortaleza. Este artículo no es una defensa a quedarse quietos y ociosos, mirando como Dios resuelve nuestros problemas. Sino un llamado a conocer y profundizar en un Dios, que está en nosotros y que pelea por nosotros. No somos llamados a controlar todas las cosas, y a resolver rápido y solos. Es necesario que aprendamos a soltar el controlar todo, y que no existe la estabilidad en este mundo. El instinto es evitar todo lo que parece sufrimiento y buscar el camino corto y feliz. Es hora de renunciar a esto, para que comencemos a exaltar el nombre de Dios y su Hijo Jesucristo, en todo tiempo y lugar, cualquiera sea la crisis.
¿Quieres saber más de quien te puede ayudar en tiempos turbulentos?
Busca a Dios, y/o contáctate con un cristiano y/o una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de DIOS. "La Biblia". ¡No te arrepentirás!
¡Dios te bendiga! ¡Hasta la próxima semana!
Josué Monte
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