Promediamos ya mediados de marzo, mes en que sabemos se dan los mejores portes de bogas en nuestras zonas de influencia. Si bien las aguas todavía están con temperatura y la boga está tomando bien el ofrecimiento de maíz fermentado y masa en los anzuelos, sin ninguna duda que comenzará a cambiar también su alimentación por aquellas carnadas que contengan mayores cantidades de grasas.
Desde hace un tiempo nos debíamos una jornada de pesca juntos con el amigo y colaborador Óscar Enrique Suárez, por suerte nos volvíamos a encontrar y a coordinar para salir al río nuevamente. Óscar me pasó a buscar por la mañana temprano de ese día miércoles y después de proveernos de unas buenas porciones de carnadas en Morenera El Toro de ruta provincial 6 y Calixto Dellepiane, en Campana, continuamos viaje hasta las instalaciones del Camping Recreo Keidel, donde en la amplia guardería se encuentra Gino, mi embarcación.
Con todo lo necesario a bordo salimos aguas abajo, en una navegación muy placentera dado que el Guazú se encontraba muy bajo y con aguas planchadas prácticamente. En unos cuarenta minutos llegamos a las inmediaciones del kilómetro 161 del Paraná Bravo, donde fondeamos en una profundidad media de unos diez metros. Aquí procedimos al armado de los equipos compuestos por varas de 1,80 hasta los 2,10 metros y cañas de dos tramos de hasta los 2,50 metros, reeles del tipo huevito y rotativos cargados con naylon del 0,40 mm, con plomadas de 0,80 a 110 gramos, brazoladas con anzuelos corvineros número 2 y 3, los que encarnamos algunos equipos con unas generosas porciones de maíz fermentado y masa, otros formando en los anzuelos los típicos pulpitos de lombrices.
Sin dudas el pique fue instantáneo en los equipos encarnados con lombrices, los que dieron como resultado lindos ejemplares de bagres amarillos del tipo picudo, aunque también esta carnada era muy atacada al instante por descarnadores o marietas. Uno de los piques más marcados de bogas lo recibí en uno de mis equipos logrando un lindo ejemplar de tres puntos, el que regresamos inmediatamente al agua por no dar la medida.
Buscándole la utilidad a las marietas o descarnadores fue que uno de mis equipos los encarné con el lomito y parte de la panza de una de éstas, para ver qué resultados me daba y después de unos minutos me sorprendió el pique que marcó mí vara. Comencé a recoger mi línea y si bien se notaba que no se trataba de una gran captura, los cabezazos e intentos que arremetía por zafar del anzuelo eran continuos. Grande fue la sorpresa que nos llevamos con Óscar al ver salir a flor de agua un ejemplar de manguruyú de no más de unos 25 centímetros, gran emoción por nuestra parte de ver que todavía algún pichón de esta especie queda por la zona, filmación, fotografía y al agua.
Pero finalmente no fue esta sola captura la que me brindó el encarne con lomo y panza de marieta, sino que por otra parte pude realizar la captura también de un bagre blanco, que promedió el kilo y medio de peso, por lo que me parece haberle encontrado la utilidad a este descarnador. Por otra parte, en algún momento, un pescador artesanal muy mayor me comentó que utilizaba los lomitos y panzas de las marietas para encarnar sus espineles para pescar bagres de mar, por lo que habrá que probar si funciona o no en una próxima temporada.
La zona no nos estaba entregando muy buena pesca, a los descarnadores se les sumaban grandes cangrejos naranjas, que se devoraban la masa y el maíz fermentado, sumándole que encontramos desde la mañana temprano un río en bajante, con aguas muy turbias con mucho barro en suspensión y un continuo pasar de grandes camalotes. Motivo por el cual, motor en marcha navegamos aguas arriba del Bravo e ingresamos al Paraná Guazú, donde fuimos en busca de un poco de sombra y reparo del viento que se había intensificado.
De esta forma, llegamos a la parte interna de la isla la Paloma donde fondeamos en una profundidad de unos doce metros. Aquí nuevamente se repetían las capturas con pulpitos de lombrices de algunos paticitos y bagres amarillos, pero lo genial fue encontrar el buen pique de las esquivas bogas del Guazú. Así fue que en donde fuimos por reparo del viento y en busca de sombra sin esperarlo dimos con las bogas, con buenos ejemplares que nos brindaron una excelente pelea con corridas por doquier hasta lograr bonetearlas para subirlas a bordo.
Cerramos entonces otra jornada de pesca con buenas capturas de bogas de muy lindos portes y, como decía en un principio, las bogas ya van a cambiar su dieta donde comenzarán a buscar más el ofrecimiento de grasa en los anzuelos y es el mes de abril donde sin dudas salen las más grandes con la utilización de grasa grano de pecho o de pella, lo que es tema para otro día y nota.
En nuestro programa televisivo N° 922 de esta semana, en nuestro canal de YouTube, te mostramos todo lo comentado en esta nota y, como ya es tradicional, nuestra clásica Galería de Fotos y videos TV 2022 enviada por nuestros televidentes. Este programa lo podés ver también a través de nuestra página www.semanariopescador.com las 24 hs Nuestro programa radial por FM Simple 97.3 mhz lo encontrás todos los días jueves de 20:00 a 21:30 hs, con calificados corresponsales y especialistas, y la participación especial y comentarios de Jorge Alberto Robson, con la dirección general de Luis María Bruno. Comunícate con nosotros a través del 03489-15-662887.
Semanario del Pescador para un fin de semana distinto.
Isla la Paloma donde mejor se nos dio la boga en esta jornada de pesca.
Hermoso ejemplar de manguruyú de unos 25 centímetros, el que después de la foto regresó al agua.



