Según los expertos, la rehabilitación juega un rol clave: "Lo más importante es que, al menos durante los primeros tres meses, es necesario realizar actividad física en contexto de la rehabilitación cardiovascular (RHCV)", dice la Dra. Cecilia Zeballos, Jefa de Rehabilitación Cardiovascular del ICBA Instituto Cardiovascular.
Los programas de RHCV incluyen un conjunto de estrategias a largo plazo que se basan en la educación de un estilo de vida saludable, alimentación, manejo de los factores de riesgo cardiovascular, asesoramiento psicosocial, y ejercicio físico prescrito acorde con el estado clínico de los pacientes.
"Existen estudios clínicos con miles de pacientes que compararon realizar actividad física en el hogar o en un gimnasio versus actividad física en contexto de RHCV, y la comparación arrojó resultados contundentes y favorables para los pacientes que concurrían a un centro de RHCV", asegura la Dra. Zeballos.
En estos pacientes, explican desde el ICBA, se probó una reducción del 26% del riesgo de muerte por causas cardiovasculares y del 20% de nuevas hospitalizaciones, gracias a estos múltiples estudios. "Las guías de práctica clínica de todas las sociedades científicas la recomiendan e indican sólidamente", agrega la especialista.
En relación a cuándo es aconsejable comenzar con la RHCV luego de un infarto, los médicos indican que "tan pronto como sea posible luego de la externación: no hay por qué esperar si las condiciones clínicas son las adecuadas", dice la especialista, quien agrega "cuando evaluamos a un paciente para comenzar a rehabilitar luego de un infarto, tenemos en cuenta el tamaño del infarto pero, sobre todo, miramos con especial atención la función del ventrículo (cómo bombea el corazón), si tuvo complicaciones durante el evento coronario, los días de internación, el estado físico previo, los síntomas actuales, y en función de esos datos programamos un plan de ejercicio adecuado a su condición clínica y acompañamos al pacientes a lograr una capacidad igual o mejor a la previa". Para lograr una mayor adherencia al programa, es fundamental poner especial atención en los objetivos del paciente en cuanto a la actividad física, sus preferencias y las limitaciones del tiempo.
En los infartos más grandes, con peor función ventricular, con complicaciones durante el evento, con la presencia de síntomas, etcétera, se indica actividad física de menor intensidad y la progresión es más lenta, pero con esfuerzo y con una adecuada adherencia al programa se logran resultados tan buenos como en los pacientes de menor riesgo.
En cuanto a las señales de alarma, los pacientes deben tener en cuenta la presencia de síntomas como dolor de pecho, falta de aire, palpitaciones, cansancio extremo, mareos, etc. "Lo importante es dar aviso en forma inmediata al profesional de la salud que se encuentra en el servicio de RHCV", agrega la profesional del ICBA.
La rehabilitación cardiovascular también se indica para pacientes que padecen insuficiencia cardíaca (ICC). La ICC se manifiesta cuando el corazón no es capaz de bombear la suficiente sangre como para abastecer a los órganos, músculos y tejidos del organismo, se trata de un cuadro ‘progresivo y lento’, ya que cuando el corazón empieza a fallar se ponen en marcha mecanismos compensatorios, por lo que "los síntomas pueden no resultar evidentes, hasta que la insuficiencia es ya muy avanzada y desborda los mecanismos de compensación", explica la Dra. Mirta Diez, Jefa de Insuficiencia Cardíaca, Hipertensión Pulmonar y Trasplante del ICBA.
El plan de actividad física para estos pacientes consta de una actividad aeróbica sumado a ejercicios de resistencia y ejercicios respiratorios, la mayor cantidad de días posibles y según la función ventricular, los síntomas, la condición física, etc en las cuales se adaptan la intensidad y la progresión del ejercicio.
Fuente: ICBA.



