Luis Mendoza fue asignado al Batallón de Anfibios de Punta Alta, y fue movilizado el 28 de marzo de 1982. "Pisé suelo malvinense el 2 de abril alrededor de las 5:30 de la mañana. Recién ahí supimos que realmente estábamos en Mal-vinas, porque pensábamos que nos llevaban a pelear con Chile. No me olvido más: Todos lloramos de emoción mientras izaban nuestra bandera en Puerto Argentino".
No entró en combate cuerpo a cuerpo pero a pesar de sus 19 años, era un destacado franco tirador: "Habían hecho una competencia de tiro en la base, y salí segundo mejor tirador con FAL y pistola 9 milímetros. El primero había sido el Comandante". Por esa condición, Mendoza fue asignado a Puerto Argentino y entró en combate ya sobre el final de la guerra.
"Ellos avanzaban de noche y tenían mejor tecnología: camperas térmicas a batería, que para nosotros eran de ciencia ficción, y miras telescópicas nocturnas con visión de entre 600 y 1000 metros. Algunos de nosotros también teníamos, pero sólo la mayoría eran de 100 metros de alcance. Tampoco es que ves como si fuera de día: le disparás a bultos que se mueven. Además, todas las balas de ellos eran trazantes. A nosotros nos daban 1 cada 5 ó 6… cuando se venían y se empezó a complicar, decidimos armar los cargadores con 1 trazante cada 3 y así logramos más precisión".
Fueron los 3 días y las 3 noches más duras para "Mendocita". La del combate final. Y si bien se encontraba apostado en un lugar privilegiado, pasó penurias durante sus 72 días en las islas. "Cuando nos capturaron, los ingleses se sorprendían de lo jóvenes que éramos, y lo duro que habíamos peleado. Nos daban toda la comida y bebida caliente que quisiéramos. Tenían con qué, porque los chilenos les habían ayudado con provisiones, si no se quedaban cortos…", dice el empleado de la oficina del PAMI en Campana y culmina: "Pasaron 40 años… lo bueno es que la gente toma cada vez más conciencia de todo aquello, y valora lo que hicimos nosotros que éramos simples colimbas. Eso se siente en el pecho y no tiene precio".



