Todos estamos llamados a vivir apasionadamente en paz con nosotros mismos y, por extensión, con los demás.
En este sexto Domingo de Pascua, corresponde la lectura del Evangelio según San Juan, Capítulo 14, versículos del 23 al 29: "Jesús le contestó: El que me ama de verdad se mantendrá fiel a mi mensaje; mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a él y haremos en él nuestra morada. 24 Por el contrario, el que no me ama no se mantiene fiel a mi mensaje. Y este mensaje que les transmito a ustedes no es mío; es del Padre que me envió. 25 Les he dicho todo esto durante el tiempo de mi permanencia entre ustedes. 26 Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, hará que ustedes recuerden cuanto yo les he enseñado y él se lo explicará todo. 27 Les dejo la paz, mi paz les doy. Una paz que no es la que el mundo da. No vivan angustiados ni tengan miedo. 28 Ya han oído lo que les he dicho: "Me voy, pero volveré a estar con ustedes". Si de verdad me aman, deben alegrarse de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. 29 Se lo he dicho a ustedes ahora, por adelantado, para que, cuando suceda, no duden en creer".
"El caracú del tema de hoy – dice el Padre Rufino Giménez Fines- es el don que da Jesús resucitado. Se trata del Espíritu Santo, el Paráclito, que etimológicamente significa: el que es llamado para estar al lado, para sostener y defender… nuestro abogado. Jesús es el revelador de la voluntad de Dios, quien se comunica a los hombres para llegar con ellos a una comunión de vida y amor. La palabra de Jesús comunica el amor de Dios. En todo caso, la gran revelación es que sólo el que ama puede vivir y practicar la Palabra de manera plena… la fe y el amor van unidos, así como el Padre y Jesús moran en la comunidad que cree y ama".
"Jesús –continúa el sacerdote Rogacionista- en este pasaje de la biblia está finalizando su misión, se está cerrando la etapa de nuestra Salvación, en el marco de lo que llamamos la Nueva Alianza. Pero otra etapa se inicia: el tiempo del Espíritu, enviado por el Padre en nombre de Jesús: "Hará que ustedes recuerden cuanto yo les he enseñado y él se lo explicará todo", explica el texto de hoy. Es la fuerza de Dios, su poder salvador, el carisma del liderazgo, el don de hacer prodigios… La comunidad de El Resucitado, luego de la Pascua, será movida por el Espíritu. Una comunidad misionera, discípula, pluralista, que transita entre la Antigua Alianza y la novedad radical anunciada por Jesús. En concilio, los Apóstoles y los Presbíteros decidieron superar la barrera del nacionalismo, no caer en falsas idolatrías, e incluso abstenerse de la fornicación… este último tema es particularmente tabú si los hay, pero porque quien lo plantea como tal no comprenden la naturaleza trascendente del celibato. A ver: a nosotros no nos basta sólo creer, no nos basta sólo bautizarnos, tomamos una decisión de apertura total y plena al Señor y a su Palabra. Pero no quiero desviarme… acá de lo que estamos hablando es de la invitación a cada cristiano y a cada comunidad es la de ejercer el diálogo interior, y también con los que no piensan como nosotros. La iglesia es misionera, abierta, dialogante, acogedora, a partir de la intermediación del Espíritu Santo en nuestras vidas, que es quien nos fortalece en nuestra fe. Ahí viene aquello de pidan y se les dará. E insisto una vez más: nadie que no vaya a un gimnasio o practique deportes específicos pretende tener la musculatura de un físico culturista. Para eso están las 5 piedritas anunciadas por la Virgen en Medjugorje: La Oración, el Ayuno, la lectura de la Biblia, la Confesión y la Eucaristía… Hay un libro que el Director Técnico César Luis Menotti escribió luego de que Argentina ganara el mundial de fútbol en 1978. Entre otras cuestiones, ahí señala el cambio de comportamiento de los jugadores a la hora de hacer mantenimiento físico: cuando el profesor les comenzó a explicar para qué servía cada ejercicio, no sólo comenzaron a hacerlos a conciencia, sino que incluso hacían más de los solicitados, porque entendieron que ese supuesto sacrificio, fructificaba en la cancha: tenían más piernas y más aire del que jamás habían soñado ¿Se entiende? Pero cuidado: puedo saber mucho sobre la religión, pero inútilmente, porque después no juego en equipo. Es lo mismo que el fumador que conoce los peligros del tabaco, pero sigue fumando aun cuando le consta que otros han muerto de cáncer por fumar. Si ese dato no está acompañado de la voluntad de dejar de fumar, es inútil. El síndrome de abstinencia para los fumadores tiene una duración aproximada de sólo 35 a 40 días máximo. Luego, estarán liberados. La fe, inicialmente, también pide un compromiso inicial. Luego, no todo será cuesta abajo, pero habremos comprendido y estaremos viviendo plenamente lo que conocemos. Ya lo mencionamos anteriormente: a algunos esto se les da más naturalmente, a otros les lleva más trabajo. Hay gente que sabe mucho de religión, pero en la práctica viven de espaldas a ella. Incluso, nos pasa a los consagrados: sabemos perfectamente cuál es el camino y aun así nos apartamos inexplicablemente. Es decir, hay de todo. Dicho esto, siempre es importante conocer bien la religión, pero más aún lo es ser consecuentes con lo que mucho o poco conocemos. De eso hablo. Y a esto nos ayuda el Espíritu Santo, que es el centro del mensaje de hoy. Espíritu que es defensor y maestro. Pongámonos en su presencia con confianza y fervor antes de cada oración, cada intensión… como un hincha de fútbol antes de cada partido: no tengan dudas de que estamos llamados a vivir intensamente, y en paz con nosotros mismos y, por extensión, con los demás. Es decir, con nuestros hermanos".



