A sus 42 años, el campanense le puso fin a una carrera brillante, que lo llevó a lo más alto de América y a la Selección Argentina.
De ser un distinguido y talentoso centrodelantero en sus inicios a convertirse en un sacrificado mediocampista central. Del barro del Ascenso a lo más alto de América y la Selección Argentina. De los sacrificios que lo alejaron del fútbol a vivir de la redonda. La carrera del campanense Juan Ignacio Mercier conoció extremos muy diferentes y culminó esta semana: el jueves por la noche, a través de sus redes sociales, "Pololo" le puso punto final a su experiencia como jugador profesional.
A sus 42 años, el punto álgido de su trayectoria ya había quedado atrás, pero todavía se resistía a abandonar la actividad. Y el ascenso que lo vio nacer lo volvió a cobijar: San Martín de Tucumán, Mitre de Santiago del Estero, Sacachispas, FADEP de Mendoza y Fénix fueron sus últimos clubes desde 2019 a hoy.
Más de 20 años atrás, sus primeros pasos en Primera habían sido en Flandria, institución a la que había llegado después de un destacado pasado por las infantiles y juveniles de Villa Dálmine, cuando ya pintaba para crack, pero como centrodelantero.
Sin embargo, hacia finales de la década de 1990, desapareció de Mitre y Puccini, dejó el fútbol y se dedicó a la albañilería, junto a sus cuñados. "No tenía idea, pero necesitaba la plata. Hombreaba bolsas de 50 kilos", recordó alguna vez. Pero la pelota siempre le estaba dando vueltas. Como a los que saben. Y reapareció Flandria, que estaba en la Primera B Metropolitana. Al esfuerzo realizado como albañil se le sumaron los esfuerzos que debía realizar para llegar hasta Jáuregui.
Por entonces, había nacido su primera hija, Daiana, y él apenas cobraba el mínimo. Así, cuando tenía plata, se tomaba el Paraná o el Chevallier, pero cuando "faltaba el mango" se las arreglaba haciendo dedo para viajar esos 47 kilómetros. Y esos esfuerzos, al parecer, también terminaron repercutiendo en sus funciones dentro de la cancha: dejó de ser un talentoso delantero para convertirse en un talentoso, pero también luchador, mediocampista.
Empezó en la Cuarta División de Flandria, pero rápidamente se ganó un lugar en la Primera. A fines del año 2000 debutó oficialmente en un partido que el "Canario" jugó como visitante ante Temperley. Igualmente, los esfuerzos siguieron. Nada fue fácil. "Pololo" supo lo que es "estar cuatro meses sin cobrar y llegar a deber cuatro meses de alquiler". Pero todo valió la pena.
De Flandria saltó a Deportivo Morón. Y luego a Tristán Suárez, donde hizo una gran temporada. Y posteriormente pasó a Platense, equipo con el que ascendió al Nacional B. De allí saltó a Primera División de la mano de Ricardo Caruso Lombardi, que lo reclutó para Argentinos Juniors.
Con el elenco de La Paternal viviría experiencias imborrables: se consagró campeón del Torneo Clausura 2010 y su gran nivel lo llevó a ser convocado por Diego Armando Maradona para la Selección Argentina (disputó tres partidos con la entonces denominada "Selección Local" frente a Costa Rica, Haití y Jamaica). De hecho, estuvo en consideración del Diez para integrar la lista final para el Mundial de Sudáfrica 2010.
En esa oportunidad, Maradona no lo llevó, pero la revancha fue en 2012, cuando lo incorporó al Al Wasl de Emiratos Árabes Unidos ("Pololo" había jugado la temporada previa en el Al-Nassr de Arabia Saudita).
Tras esa experiencia internacional, en julio de 2012 se incorporó a San Lorenzo, donde tuvo los momentos más intensos de su carrera. Le costó ganarse su lugar inicialmente, pero luego se convirtió en pieza clave del Ciclón que se coronó campeón del Torneo Inicial 2013 y, sobre todo, campeón de la Copa Libertadores 2014 (Mercier anotó un gol en semifinales), título que lo llevaría a jugar el Mundial de Clubes.
Tras 184 partidos y 3 goles en el Azulgrana pasó en 2018 a Atlético Tucumán, equipo con el que también jugó Copa Libertadores (al igual que con Argentinos y San Lorenzo). Sin embargo, esa terminó siendo su última temporada en el fútbol grande de Argentina.
Con 39 años a cuestas se mudó a la vereda opuesta de Tucumán para jugar en San Martín y empezar la parte final de su carrera (cortada por la pandemia) que se cerró este último jueves.
"Hoy para mí no es un día cualquiera: hoy es el día en que oficialmente quiero anunciar mi retiro como jugador de fútbol. Es una decisión que no fue fácil de tomar, pero siento que es hora de darle un cierre a este ciclo", escribió en su carta de despedida.
"Estoy muy agradecido con todos los que me acompañaron en este camino tan hermoso, que me hizo crecer tanto en lo personal como profesionalmente. Gracias a todos por ayudarme a hacerlo posible, desde mis compañeros, cuerpo técnico, utileros, dirigentes, y en especial a los hinchas que me dieron tanto cariño a lo largo de todos estos años y me dejaron representar su camiseta. Hoy me retiro como jugador, pero siempre que se termina una etapa se comienza otra. Ahora a disfrutar con la familia y prepararse para cualquier próximo desafío. Muchas gracias a todos", agrega el texto en el que anunció su decisión.
Atrás quedaron más de 650 partidos y una carrera que supo de grandes sacrificios, pero que tuvo también enormes recompensas que, probablemente, nunca soñó cuando comenzó a correr detrás de la pelota, acá, en Campana, su ciudad natal.
EN SAN LORENZO SE RECIBIÓ DE ÍDOLO AL SER FIGURA DEL EQUIPO QUE SE CONSAGRÓ CAMPEÓN DE LA COPA LIBERTADORES DE AMÉRICA EN 2014.
MERCIER JUNTO A MARADONA, QUIEN LO LLEVÓ AL AL-WASL DE EMIRATOS ÁRABES. AÑOS ANTES, DIEGO LO CONVOCÓ TAMBIÉN PARA LA SELECCIÓN ARGENTINA Y LO TUVO EN CUENTA PARA SUDÁFRICA 2010.



