Los tres poderes emanados de nuestra Carta Magna son el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Dentro de ella está perfectamente determinado lo que alcanza cada uno en sus funciones especificadas taxativamente. Hoy, en mi calidad de ciudadano común, ante las grandes diferencias de conceptos que se escuchan sobre las actividades de uno de estos poderes, el Legislativo, me atrevo a expresar que muy pocos de los que se sientan en esas bancas tienen idea de la función que le compete el ser un representante del pueblo soberano, el cual los puso ahí por su voto, en ese "sitio de honor", dicho bíblicamente.
Dentro de esas funciones, está perfectamente determinado hasta donde llegan sus funciones y sus responsabilidades. A esta altura me atrevo a decir que creo no la han ni siquiera leído.
Del resultado de una encuesta publicada hace unos años por el Diario La Nación, efectuada por la Consultora Mora y Araujo a instancias de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional y del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral, surgió que el 85% de los argentinos está convencido de que la Constitución Nacional es un documento jurídico-institucional esencial para nuestra vida en democracia, pero también la gran mayoría consideró que conoce poco o nada sobre ella.
De ello salta a la vista que es necesidad imperiosa profundizar esto, dado las atrocidades jurídicas que cometen actualmente los legisladores en el desempeño en sus funciones, desconociendo absolutamente muchos de ellos cual es la verdadera función de su investidura, confirmando esto una necesidad.
El Instituto de Estudios Constitucionales (IEC) busca incentivar el acercamiento a la Constitución Nacional e invita a comprometernos con su letra y con su espíritu, como se dice: "para nuestro bien, el de nuestra posteridad y el de todos los hombres el mundo que quieran habitar el suelo argentino".
Esto solo se logra promoviendo la investigación y la difusión de las problemáticas relacionadas con los temas que surjan por la mala interpretación de los conceptos y la letra de la Constitución.
Hoy nos encontramos frente a un Congreso que mayormente trata todo, menos lo que específicamente le corresponde por sus funciones. Las leyes son las únicas que pueden enderezar los caminos hacia lo que establece la Constitución. Se debe legislar sobre lo que realmente se necesita para salir de la fosa donde estamos cayendo por la falta de dictado de legislación regulatoria de la economía.
El mejoramiento social es la consecuencia de una administración sana que base su crecimiento en la creación de fuentes de trabajo y no en asistencia engañosa creada solo como elemento de distracción de la realidad.
Las pruebas las tenemos. El mundo nos marca los errores cometidos.
El sabio sabe retroceder cuando se equivoca desandando el camino y creando nuevas alternativas.
Hay que salir de la vorágine engendrada por la incertidumbre. El pueblo, de acuerdo a las leyes, dio su voto delegando sus derechos en el 2019. Hoy hay que cumplir con las necesidades del Soberano sin buscar escapes tras bambalinas y cumpliendo ese mandato.
Fuentes: fecic; IEC.



