InicioFarmacias#DifusiónArchivoBúsquedaSesiones HCD
  Ir a la edicion del dia
MEDIO DIGITAL DE CAMPANA
BUENOS AIRES, ARGENTINA
martes, 21/abr/2026 - 08:07
 
Cubierto con lluvias
17.5ºC Viento del Este a 5Km/h
Cubierto con lluvias
Política y EconomíaInfo GeneralPolicialesEspectáculosDeportesNacionales
Twitter Facebook Instagram
» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 28/ago/2022 de La Auténtica Defensa.

Padre Rufino:
Tan distintos, e iguales




No creerse más que los demás, ser humildes de corazón, es parte del camino hacia la iluminación interior. Todos somos uno con los demás.

En este vigésimo segundo domingo del Tiempo Ordinario, corresponde la lectura del Evangelio de San Lucas, Capítulo 14, versículos 1 y del 7 al 14. "Sucedió que un sábado Jesús fue a comer a casa de uno de los jefes de los fariseos. Ellos, que lo estaban observando (…) 7 Al ver Jesús que los invitados escogían para sí los puestos de honor en la mesa, les dijo a modo de ejemplo: 8 Cuando alguien te invite a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar de honor, no sea que entre los invitados haya otro más importante que tú 9 y, cuando llegue el que los invitó a ambos, te diga: "Tienes que dejarle el sitio a este", y entonces tengas que ir avergonzado a sentarte en el último lugar. 10 Al contrario, cuanto te inviten, siéntate en el último lugar; así, al llegar el que te invitó, te dirá: "Amigo, sube hasta este lugar de más categoría". Entonces aumentará tu prestigio delante de los otros invitados. 11 Porque a todo el que se ensalce a sí mismo, Dios lo humillará; pero al que se humille a sí mismo, Dios lo ensalzará. 12 Dirigiéndose luego al que lo había invitado, le dijo: — Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, a tus hermanos, a tus parientes o a tus vecinos ricos, porque después ellos te invitarán a ti y quedarás así recompensado. 13 Por el contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos. 14 Ellos no pueden corresponderte; y precisamente por eso serás feliz, porque tendrás tu recompensa cuando los justos resuciten".

"El tema de hoy –señala el Padre Rufino Giménez Fines- es la humildad, fruto de la iluminación. Desde hace varios domingos, venimos viendo cómo Jesús nos habla del Reino de Dios, que comienza en esta vida terrena. Y la humildad, no creerse más que nadie, es el camino para relacionarse con los demás. Según Santa Teresa, la humildad es la verdad, la llave de la vida plena. Porque si nos creemos más de lo que somos, tarde o temprano, como dice la gente nos daremos la cabeza contra la pared".

"Más adelante, una vez más y con otro ejemplo, Jesús nos muestra lo gozoso que es dar, ser generoso, hacer el bien sin mirar a quien. Por supuesto que está bien festejar, reunirse, no es malo ni mucho menos. Pero Jesús nos invita a recorrer otra dimensión: no esperar nada a cambio, e incluso compartir con los que menos tienen, los postergados. Seguramente, esos no podrán retribuirte invitándote a otra fiesta, pero experimentarás un placer y una paz que nadie puede describir. Aquellos quienes son voluntarios activos y frecuentes, saben de lo que hablo… cuando dice: "Todo el que se enaltece, será humillado; y el humillado será enaltecido", vemos que era puro, pero no puritano. Acepta la invitación de los Fariseos, sabiendo la mala intención, pero la aprovecha para seguir enseñando, confrontándolos con la verdadera vida espiritual que pasa por sabernos ni más ni menos que nuestro semejante. Somos valiosos por lo que somos, no por lo que tenemos. La actitud humilde despierta el favor de los hombres y de Dios, mientras que el autosuficiente podrá ejercer un poder transitorio, que se agota en sí mismo. Lo vemos también en la Carta a los filipenses: el secreto de la vida cristiana es la humildad. O, dicho de otro modo, nada en verdad valioso viene de la rivalidad o el orgullo ciego, la ambición por la ambición misma. Jesús viene a romper con la lógica terrenal, de la división de clases, y le da visibilidad al humilde, lo jerarquiza como persona. En el camino de la Fe, Dios que es rico y se hace pobre; es el primero y se pone último; Dios que es el dueño, se hace seguidor… su testimonio de vida es nuestro desafío en la vida cotidiana, en nuestra vida en familia, en nuestro trabajo: alguien puede reprender a un empleado, por supuesto, pero no tiene por qué humillarlo. De hecho, al humillarlo, se humilla a sí mismo, muestra lo poco elevado que es en realidad. Está escrito: Dios resiste a los orgullosos, y concede sus favores a los humildes de corazón. Si estamos de acuerdo en que Dios es amor, pues poco amor estaremos en condiciones de dar y poco recibiremos si nos creemos más importantes que los demás", concluye el sacerdote Rogacionista.



 
P U B L I C I D A D






Av. Ing. Rocca 161 (2804) Campana - Provincia de Buenos Aires
Tel: 03489-290721 - E-mail: info@laautenticadefensa.com.ar
WhatsApp: +54 9 3489 488321.-