Fue fundada el 1ro de septiembre de 1923 por un grupo de pioneros en esta actividad.
Un poco de historia sobre la colombofilia en la Argentina. Un 15 de agosto de 1886 llegaron en el Vapor Senegal, a Buenos Aires, con destino a la ciudad de Zárate para trabajar en una celulosa, los colombófilos belgas Emilio Duvivier y Pedro Van den Zander. Ambos llevaban palomas mensajeras.
Esto implica, ni más ni menos, que en este año el deporte en Argentina cumple 136 años. En Campana, el 1 de septiembre de 1923, un grupo de pioneros formó un club para realizar esta apasionante actividad. Por entonces se constituyó la primera comisión directiva de la "Asociación Colombófila La Campanense".
En 1926, el entonces presidente de la nación decidió crear la Federación Colombófila Argentina, bajo la tutela del ejército, vistos los antecedentes europeos del uso de palomas como mensajeras en distintos conflictos bélicos. En esa época, aficionados de buen pasar económico, así como el gobierno, importaron palomas belgas y francesas de los mejores orígenes.
En 1945, la Federación llegó a tener la mayor cantidad de criadores reconocidos en el país: unos 6.000 que anillaban 120.000 pichones. Era una época de gran actividad colombófila y con buen desarrollo colombófilo, incluyendo importaciones de palomas de los mejores colombófilos europeos, planes de vuelo con varios concursos de larga distancia y vuelos nocturnos, entre otras actividades. El tren era el medio de transporte obligado.
En Campana, los colombófilos no tenían un lugar físico propio, pero luego de haber estado en varios espacios diferentes y con mucho trabajo y esfuerzo, en 1952 pudieron tener su espacio y desde ese momento todos los colombófilos de la ciudad se reúnen en su sede de Jean Jaures 662.
A la hora de competir, los argentinos optan por organizar sus planes de vuelo durante el invierno y la primavera. Suelen iniciar los concursos en junio y terminarlos en noviembre. Normalmente, las asociaciones se agrupan en "Circuitos" y comparten el transporte. Además llevan a cabo clasificaciones regionales.
El plan de concursos de una asociación en Argentina es similar a como se organizan en Alemania. Utilizan un sistema progresivo, en el cual van incrementando la distancia de los concursos de domingo en domingo. Suelen organizarse "líneas" con distintas orientaciones, de 3 a 4 concursos.
Las asociaciones pueden efectuar sueltas desde distintos puntos cardinales sin inconvenientes, a excepción de las ciudades costeras. En el caso de Buenos Aires, en algunas oportunidades han hecho sueltas desde Uruguay y Brasil.
Cuando llegan al último concurso de una "línea" inician otra hacia otro punto cardinal. Abundan los concursos de medio fondo, ya que son escasas las competencias de menos de 200 kilómetros. En el último concurso del año de cada categoría, disputan un premio entregado por la Federación: el "Premio Federal", una estatuilla en forma de soldado, respetando una vieja tradición.
¿Cómo son las palomas? Se distinguen por su plumaje sedoso, gris, negro y blanco con reflejos azulados y turquesas en el cogote, pero sobre todo por su forma aerodinámica. Las de corta distancia, más robustas y musculosas; las de carreras largas, livianas y alargadas; se trata de aves con un excelente sentido de la orientación. Por esa razón, desde tiempos inmemoriales fueron usadas para guiar a las tropas en las guerras y como medio de comunicación hasta la invención del telégrafo.
Actualmente hay 150 sociedades y unos 2.700 colombófilos en el país. Casi todos los fines de semana, entre junio y noviembre, se realizan carreras en distintas provincias que van de los 100 a los 700 kilómetros, pero también hay competencias que superan los 1.000 kilómetros y trascienden fronteras nacionales.
Este año en honor a un gran colombófilo, que seguramente estará variando sus palomas en un plano espiritual, el Campeonato de Pichones llevó el nombre de "Hugo Giuntoli". El podio fue para Miguel Ángel Alfano seguido por Ricardo López, Julio Echeverría, Alejandro Bara, Emma González (h), Gastón Villa y Miguel Carcacha.
La comisión de la A.C.L.C. agradece a la Municipalidad de Campana, a instituciones sociales que son partícipes y a todas las familias colombófilas de la ciudad por su colaboración desinteresada. También a Jorge Rodríguez, exolombófilo y colaborador ferviente en las actividades de nuestra asociación como así también a Pascual Capria, uno de los colombófilos con más años de experiencia en la actividad. "Y hacemos propicia la oportunidad para saludar a todos aquellos colombófilos campanenses que mantienen esta pasión latente", cerraron desde la asociación.



