Hacer ejercicio tiene múltiples ventajas para la salud, y en mujeres embarazadas también, simplemente es necesario tener en cuenta una serie de consideraciones para que esta práctica sea segura y no ponga en riesgo la salud de la madre ni el bebè.
La actividad física hace referencia a todo movimiento que hace una persona para desplazarse de un lugar a otro, bien sea como parte del trabajo, en tiempo de ocio o como actividad programada. En el caso del deporte, se define como la actividad o ejercicio físico, sujeto a determinadas normas, en que se hacen pruebas, con o sin competición, de habilidad, destreza o fuerza física, por lo general en forma regular, incluyendo aquellas actividades deportivas que se realizan como recreación o pasatiempo usualmente al aire libre.
Ejercicio físico durante el embarazo
En las personas gestantes, el ejercicio contribuye a que la ganancia de peso sea más fisiológica y mejora la condición física y mental de la mujer, durante la gravidez como así también en el puerperio.
A nivel mundial, el 28% de los adultos no cumple con las recomendaciones de actividad física, en consecuencia las personas sedentarias continúan en un porcentaje elevado según estudios al respecto. Por ello, es de suma importancia ofrecer información de calidad y fomentar un estilo de vida activo.
Es fundamental que durante el transcurso del control prenatal la embarazada obtenga de los profesionales toda la información acerca de la actividad física aconsejable, tipo, duración, intensidad y limitaciones, como así también aquellas que se encuentran entre las desaconsejadas, ya sea por la actividad en sí misma o por condiciones inherentes al embarazo y la salud materno fetal.
Recomendaciones
Limitar las actividades en ambientes muy calurosos o de excesiva humedad, utilizar ropa holgada y de tejidos livianos.
Procurar mantener una buena hidratación. Beber agua antes, durante y después de la práctica de ejercicio.
Evitar actividades que impliquen gran equilibrio, ya que hay mayor riesgo de caídas, así como actividades que puedan comprometer la correcta oxigenación (actividades a mucha altura o el correr intensamente y prolongado).
Las actividades de alto impacto tampoco son recomendables durante este periodo, así como los deportes de raqueta, que pueden implicar riesgo de traumatismo abdominal.
No es recomendable la posición supina (boca abajo), después del primer trimestre.
Cuando se trata de mujeres que están en el mundo de la competición y el alto rendimiento, es necesario que reciban seguimiento y consejo por parte de un profesional de la salud especializado.
Las mujeres embarazadas deben recibir los consejos necesarios para que ellas mismas detecten los signos de alerta para limitar o detener la práctica de la actividad y puedan consultar con su profesional médico, cuando esto ocurra.
Tras el parto, es recomendable volver a la práctica de actividad física de forma gradual y bajo la supervisión del profesional médico. En el caso de cesárea, se debe esperar el alta médica específica para reiniciar la actividad deportiva.



