La próstata es una glándula del sistema reproductor masculino. Esta glándula produce parte del líquido que conforma el semen. El cáncer de próstata es uno de los tipos más comunes, ya que se origina cuando las células de dicha glándula comienzan a crecer sin control siendo la mayoría de las veces de crecimiento lento, por lo cual no presenta síntomas tempranos. En etapas avanzadas, los síntomas más frecuentes son: aumento en la frecuencia al orinar, flujo urinario débil, urgencia al orinar, sangrado en la orina y dolor pélvico o lumbar, entre otros.
Dicho cáncer, no se puede prevenir dado que ciertos factores de riesgo, como la edad o los antecedentes familiares, no se pueden controlar. Afecta principalmente a los varones mayores de 65 años, y es poco frecuente en varones menores de 50 años. Las probabilidades de padecer este tipo de cáncer aumentan considerablemente con la edad, siendo mayor el riesgo si el padre o un hermano tuvieron esta enfermedad. Cerca de un 10% de los casos de cáncer de próstata pueden darse como resultado de una predisposición genética o hereditaria.
La mayoría de los especialistas recomiendan que a partir de los 50 años todos los hombres consulten con un profesional médico sobre las pruebas de detección temprana para el cáncer de próstata. Las mismas consisten en la realización de un análisis de sangre para medir el Antígeno Prostático Específico (PSA) y en un examen digital a través del recto. El diagnóstico definitivo se determina a través de una biopsia prostática.
El Antígeno Prostático Específico (PSA) puede tener un valor elevado, lo cual no en todos los casos implica presencia de una neoplasia maligna, incluso la causa más frecuente de elevación del PSA es la hiperplasia prostática benigna (agrandamiento de la próstata no maligna).



