La diabetes gestacional (DG) es un tipo de diabetes que se produce por alteración de los valores de glucosa (azúcar) en sangre que se inicia o detecta durante el embarazo. La misma se instala debido a que en este momento tienen lugar una serie de modificaciones hormonales que reducen paulatinamente la sensibilidad a la insulina.
Se diagnostica al encontrar glucemias elevadas en los análisis de sangre que se realizan durante el embarazo, ya sea en ayunas o luego de la prueba de tolerancia a la glucosa. Los valores diagnósticos, en este caso, son diferentes de los utilizados para otro tipo de diabetes.
Los factores que demostraron estar relacionado con mayor riesgo de DG son: diabetes gestacional previa, obesidad materna, edad materna mayor a 30 años, antecedentes familiares de diabetes, antecedentes de recién nacidos con alto peso, mortalidad perinatal previa, embarazo múltiple, existencia de resistencia a la insulina previo al embarazo.
La DG se asocia con mayor mortalidad fetal, por lo tanto, resulta imperativo su diagnóstico y posterior control y tratamiento. Al haber más glucosa en la sangre de la madre, esta se traspasa al feto haciendo que produzca más insulina y a su vez más energía, transformándose en grasa. La consecuencia de esto es la macrosomía fetal, o sea, niños grandes que al nacer pesan más de 4 kg. Además, esto puede producir dificultades en el nacimiento como lesiones en hombro y clavícula. Otras de las complicaciones es que al nacer el bebé puede presentar bajos niveles de azúcar en sangre, lo que se denomina hipoglucemia y a futuro corren riesgo de presentar sobrepeso y, cuando adultos, de desarrollar diabetes tipo 2.
El tratamiento de la DG tiene como objetivo mantener los niveles de glucosa normales en sangre para disminuir los riesgos de complicaciones maternas y del niño. Para lograrlo es necesario un programa de educación diabetológica adaptado a las características individuales de cada paciente; llevar una alimentación saludable controlada en hidratos de carbono, por lo que es recomendable acudir a un nutricionista. La prescripción ideal es aquella que provee a la madre las calorías y los nutrientes necesarios para el normal desarrollo del embarazo y del feto sin producir grandes oscilaciones de la glucemia.
Por otro lado, es necesario medir periódicamente la glucosa con un monitor de glucosa y en algunos casos se deberá utilizar insulina, si es que no se logran los valores deseados de glucemia. En algunas embarazadas se podría agregar otro elemento que es la actividad física.
Después del nacimiento del bebé, en la mayoría de los casos, la diabetes desaparece, pero es importante un control a las 6 semanas postparto. Además, hay que controlar el peso, comer saludable, hacer periódicamente actividad física y acudir en forma periódica a un chequeo preventivo de salud.
La DG constituye embarazos de alto riesgo, sin embargo, la optimización del seguimiento y del tratamiento ha permitido disminuir las complicaciones maternas y fetales. Para que el resultado sea exitoso, no debe perderse de vista el control metabólico y obstétrico personalizado a cargo de un equipo interdisciplinar.
Dra. MARIA NATALIA INGARAMO - MÉDICA MP 59454/MN 161372 - ENDOCRINOLOGÍA / DIABETES - Centro Médico Rawson - cmr.drapp.com.ar - Tel. 03489-290440 / Whatsapp: 03489-555606



