El 28 de diciembre pasado se ha llevado a cabo una audiencia pública e para informar adecuaciones previstas al Código de Planeamiento Urbano de Campana.
Si hay tres preguntas básicas ya tenemos el "Qué" (el Código de Campana), el "Cómo" (una Ordenanza que modifica indicadores urbanísticos) pero no tenemos clara la respuesta de "Para qué", que condiciona las dos anteriores.
¿En qué quedan los postulados de la Nueva Agenda Urbana y Habitat III luego de Covid 19, ciudades compactas o ciudades difusas?
¿Apuntamos a un partido totalmente urbano -como Vicente López- en su Sector Continental consolidando los intersticios entre barrios dispersos o a un partido salpicado no de barrios sino de localidades?
¿Apuntamos a un Sector Islas productivo o sacralizado como humedales indispensables para la preservación ambiental?
Y la cuestión quizás más relevante ¿Apuntamos a un partido integrado a la Región Metropolitana o parte de una realidad conurbana integrada con Zárate y salvaguardada de la expansión del conurbano porteño por el valle de inundación del Río Luján? (En esta cuestión pareciera ser que la pulseada secesionista va perdiendo vigor frente a la creciente antropización de la Ruta Provincial 6 y el consecuente incremento del tránsito vehicular, de transporte de bienes y servicios).
Es necesario conocer la Historia porque esta adecuación de Código no es un evento aislado sino parte de una cadena de eventos enhebrados en un proceso que se inició con el trazado mismo de la Ciudad, que impactada un siglo después por el Decreto Ley 8912 de 1977 (llamada Ley de Usos del Suelo) motivo que en tiempos de la ya recuperada democracia durante la intendencia de don Calixto Dellepiane en la década de 1980 se plasmara un primer Código de Planeamiento cuya responsabilidad recayó en el mismo funcionario que por imperio de las circunstancias tiene a su cargo hoy la responsabilidad de su adecuación, el arquitecto Jorge Bader, lo cual es sin duda un hándicap pues es quien mejor puede interpretar los presupuestos de la versión original. Y la anacronía en que pudieron haber quedado muchos de aquellos presupuestos. De aquí se sigue que el proceso de planeamiento territorial DEBE ser un proceso de ajuste constante y permanente que no se reduce a un "Evento Código".
Hablamos de anacronía porque los entes socio-territoriales (Ciudad, Partido, Región) resultan organismos inmersos en un medio siempre cambiante y deben actualizar el modo en el que interactúan con ese medio permanentemente para no volverse disfuncionales. Se trata del proceso de homeostasis, que consiste en que el sistema socio-territorial debe revisar, evaluar, adecuar, corregir, eventualmente agregar o suprimir, las interacciones entre sus subsistemas internos.
Es en este sentido en el que entendemos que los indicadores urbanísticos, densidad, FOS, FOT, Usos conformes, Restricciones al dominio, etc., resultan instrumentales para establecer nuevas zonificaciones, pero con ello no alcanza. Es necesario evaluar y trabajar también en otros subsistemas que hacen al sistema urbano y al sistema región, y a su planificación. Para dar un ejemplo práctico sin caer en las obviedades que hacen a los subsistemas de infraestructura de servicios públicos, electricidad, gas, agua, cloacas: la generación de nuevas áreas residenciales (subsistema sociodemográfico) alejadas de los nodos generadores de empleo (subsistema productivo) sin contar con un eficiente transporte público (subsistema de transporte) incidirán en el tránsito vehicular en rutas (subsistema vial) que se deterioran ya con el tránsito existente en la actualidad. Un incremento del parque automotor puede incidir en emanaciones, accidentes de tránsito, (subsistema sanitario), déficit de plazas para el estacionamiento, (subsistema de espacio público), pérdidas de tiempo útil, (subsistema familiar) etc.
En consecuencia creo que deben abarcarse en el proceso de planificación los varios subsistemas del sistema urbano en su organicidad socio territorial -o por lo menos enunciarse las recomendaciones correspondientes-, y explicitarse tanto el recorrido como el proceso llevado a cabo hasta el presente pero también detallarse los objetivos generales a corto, mediano y largo plazo, sin duda ponderables, para que un tema tan técnico y específico pueda ser entendido con claridad por la ciudadanía en general. Y en todo caso tratarse de un Código de Planificación Territorial del Partido de Campana y no meramente de un Código referido a una (o varias) áreas urbanas bastante difusas y poco definidas.
Arq. Marcelo Pazos - Mat. 10.356



