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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 08/ene/2023 de La Auténtica Defensa.

A 381 años del fallecimiento de Galileo Galilei




Su pasión por la ciencia lo llevó a incursionar por nuevos paradigmas, posiciones que determinaron un enfrentamiento con los conceptos religiosos del momento. Sin embargo defendió sus ideas aunque fue encarcelado y sus libros fueron quemados. Sin embargo nada pudo detener la revolución del conocimiento por él impulsada.

A sus 77 años muere en 1642 en Florentina de Arcetri el Astrónomo, físico, ingeniero y matemático italiano Galileo Galilei. Su contribución en el campo de la astronomía incluye la confirmación telescópica de las fases de Venus, el descubrimiento de los cuatro satélites más grandes de Júpiter, y la observación y análisis de manchas solares. Sus descubrimientos ayudaron a mejorar la comprensión del universo. Galileo enfrentó mucha oposición a sus ideas, y fue condenado por el Santo Oficio en 1633.

Galileo desempeñó un papel importante en la científica revolución durante el Renacimiento. Empezó a estudiar Medicina en la Universidad de Pisa, pero rápidamente se pasó a Filosofía y Matemática, aunque nunca terminó ninguna carrera. Comenzó a impartir clases particulares y escribió sobre el movimiento hidrostático y natural, pero sin publicar nada. En 1589, en Pisa, ejerció como profesor de matemáticas, donde demostró el error que Aristóteles había cometido al afirmar que la velocidad de caída de los cuerpos era proporcional a su peso, dejando caer desde la Torre inclinada de esta ciudad dos objetos de pesos diferentes.

De la física especulativa pasó a dedicarse a las mediciones precisas, descubriendo las leyes de la caída de los cuerpos y de la trayectoria parabólica de los proyectiles. Estudió el movimiento del péndulo e investigó la mecánica y la resistencia de los materiales.

Dejó de lado la astronomía, aunque a partir de 1595 se inclinó por la teoría de Copérnico, que afirmaba que la Tierra giraba alrededor del Sol. Considerado uno de los astrónomos, matemáticos y físicos más célebres e ilustres de la historia de la humanidad, a Galileo se le atribuye el desarrollo de gran parte de los conceptos modernos, que han demostrado ser la base de la investigación actual en varios campos.




TELESCOPIO

En 1609 presentó al duque de Venecia un telescopio de una potencia muy parecida a los prismáticos binoculares. Con su telescopio de veinte aumentos descubrió montañas y cráteres en la Luna, consiguió ver que la Vía Láctea estaba compuesta por estrellas y descubrió los cuatro satélites mayores de Júpiter. Unos meses después publicó El mensajero de los astros, libro en el que trataba de estos descubrimientos.

En diciembre de 1610 vio las fases de Venus, que iban totalmente en contra a la astronomía de Tolomeo y confirmaban su aceptación de las teorías de Copérnico. Fue criticado por los profesores de filosofía, ya que Aristóteles había afirmado que en el cielo solo podía haber cuerpos perfectamente esféricos y que no era posible que apareciera nada nuevo.

En 1612, publicó un libro sobre cuerpos en flotación y pronto aparecieron otras cuatro publicaciones que refutaban sus teorías. Un año después escribió un tratado sobre las manchas solares y anticipó la supremacía de la teoría de Copérnico.


Galileo con su telescopio descubrió montañas y cráteres en la Luna, consiguió ver que la Vía Láctea estaba compuesta por estrellas y descubrió los cuatro satélites mayores de Júpiter.


PERSEGUIDO POR SUS DESCUBRIMIENTOS

En 1614, un cura florentino le denuncia. Galileo escribió una extensa carta abierta sobre la irrelevancia de los pasajes bíblicos en los razonamientos científicos, sosteniendo que la interpretación de la Biblia debería ir adaptándose a los nuevos conocimientos y que ninguna posición científica debería convertirse en artículo de fe de la Iglesia católica.

A principios de 1616, se prohibieron los libros de Copérnico y el cardenal jesuita Roberto Belarmino le ordena que no defendiera el concepto de que la Tierra se mueve. Galileo no tocó el tema durante algunos años dedicándose a investigar un método para determinar la latitud y longitud en el mar basándose en sus predicciones sobre las posiciones de los satélites de Júpiter, además de resumir sus primeros trabajos sobre la caída de los cuerpos y a exponer sus puntos de vista sobre el razonamiento científico en una obra sobre los cometas, El ensayador (1623).

Durante 1624 escribió un libro al que pretendía llamar Diálogo sobre las mareas, en el que abordaba las hipótesis de Tolomeo y Copérnico respecto a este fenómeno. Seis años después consiguió la licencia de los censores de la Iglesia católica de Roma, y le pusieron por título Diálogo sobre los sistemas máximos, publicado en Florencia en 1632. A pesar de todo, la Inquisición le llamó a Roma con la intención de procesarle por "sospecha grave de herejía".

En 1633 le obligaron a abjurar y fue condenado a prisión perpetua (condena que le fue conmutada por arresto domiciliario). Los ejemplares del Diálogo fueron quemados.

En los albores del siglo XX, la Iglesia levantó la prohibición a los libros de Galileo y lo aclamó como "Padre de las Ciencias Modernas".

Galileo falleció el 8 de enero de 1642, a los 77 años, en Florencia. El gran duque de Toscana, Fernando II, quiso que lo enterraran en el cuerpo principal de la Basílica de la Santa Croce, junto a las tumbas de su padre y otros antepasados, y erigir un mausoleo de mármol en su honor. Estos planes fueron anulados por el papa Urbano VIII y su sobrino, el cardenal Francesco Barberini, protestando porque Galileo había sido acusado por la Iglesia Católica de herejía. Fue enterrado en una pequeña habitación junto a la capilla de los novicios en el extremo de un pasillo desde el transepto sur de la basílica de la sacristía. Sus restos fueron sepultados en el cuerpo principal de la basílica en 1737 en un monumento erigido en su honor.

Cuenta la leyenda que, en la lápida del científico, está grabada la famosa frase "Eppur si movi" (no es cierto).


Portada de la trascendental obra de Galileo Galilei, Dialogo sopra i Massimi sistemi del mondo tolemaico, e copernicano, publicada en Florencia en el año 1632.

 
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