Buenos Aires (especial para NA por Luis A. Gramuglia) -- El experto juninense Néstor Medialde exhortó a no tener ¨miedo¨ ante una eventual aparición de la roya de la soja en la región donde está muy extendido el cultivo de la oleaginosa, porque existen medios para combatir la enfermedad si se toman las debidas precauciones.
En este sentido, dijo que es necesario ¨monitorear el cultivo a partir de la floración en adelante, extraer hojas del tercio inferior, introducirlas en una bolsa de nylon y llevarlas dentro de las 24 horas al laboratorio para constatar si es o no roya¨. Es ¨un tema que nos preocupa a todos, a técnicos, a productores, a las empresas que desarrollan permanentemente productos para usar en el agro. Hay que destacar -señaló- que las divisas salen del campo y si el campo no tiene rentabilidad nos va a ir mal a todos¨.
Para colmo de males se trata de una plaga que afecta a un cultivo que, en el caso de la soja, representa alrededor de la mitad de la producción granaria y que ha tenido apariciones en provincias del NOA y del NEA e incluso se la habría detectado en Santa Fe.
Medialdea dijo -en declaraciones al programa ¨AgroIndustria¨ que se difunde por LT 20 Radio Junín- que ¨hay muchas enfermedades que confunden. Por eso, cuando uno ve una hoja con una sintomatología que le provoca cierta duda, debe ser extraída y llevada para hacer el estudio correspondiente¨.
Exhortó a ¨no pensar que nada va a ocurrir; debemos tener conciencia de que es probable que la enfermedad pueda llegar a la zona. Por lo tanto, hay que estar prevenidos, monitorear los lotes, recoger hojas y analizarlas. De ese modo podremos estar más seguros de que no tenemos la enfermedad¨.
Consultado sobre cual era el escenario ideal para que prospere la roya, explicó que ¨el escenario es un triángulo como en casi todas las enfermedades: el patógeno, que es la espora de la roya; la planta que es el hospedante y el ambiente, fundamentalmente en lo que se refiere a humedad y temperatura. Si se conjugan estos tres parámetros, aparece la roya¨, definió.
Aclaró que ¨con temperaturas de entre 18 y 26 grados, con más 6 horas de rocío, aproximadamente y estando la espora, la enfermedad se da. La espora es transportada por el viento, especialmente el que viene del norte y esta es la época en que los vientos vienen de ese sector¨.
Dijo que en el término de una hora, luego que la espora cae en la hoja, ¨ya estaría la roya en el cultivo. Si coincide con temperatura y humedad adecuadas, la roya se va a desarrollar y en unos 15 días vamos a tener infecciones secundarias que se llaman, que es una nueva distribución de esas esporaqs que se generaron en un primer momento. En ese tiempo, se observa que de un cultivo normal verde se pasa a otro con un color marrón¨, agregó.
Respecto del momento en que el daño es más severo, indicó que es ¨durante la floración, cuando el cultivo está floreciendo o formando semilla y vaina y sigue creciendo. Si el ataque se da en ese momento, vamos a tener muy poco rendimiento o casi nada. Si la enfermedad se desarrolla en un cultivo que ha producido granos, a lo sumo obtendremos granos más chicos, con menor contenido de proteína o aceite, pero algún rendimiento se va a obtener¨, subrayó.
¨Lo importante es tratar de sembrar variedades tempranas, de ciclos cortos, que es lo que hacemos nosotros. Hay que ver como se comporta en nuestra zona con las variedades y ciclos que tenemos, cosa que en otros países como Brasil, Paraguay y Bolivia, que tienen otras variedades y otras condiciones predisponentes, es mucha más explosiva la enfermedad y realmente causa daños muy severos¨, dijo.
Dijo que, para tener un mapa de cómo evoluciona la roya en el país, hay ¨empresas que dividieron el territorio en dos, todo lo que es Santa Fe, Córdoba, hacia el NOA y el NEA y la otra zona que vendría a ser la pampa húmeda como de menor predisposición a la enfermedad, por condiciones ambientales básicamente¨.
Insistió en señalar que ¨nadie puede afirmar, con certeza, de que no pueda darse este año o el que viene en esta región con lo cual lo que debemos perder es el miedo a la enfermedad, reconocerla y tener la tranquilidad de saber si está o no está.
Entonces, sí tomar las medidas adecuadas, que fungicida se va a usar, cuando y como aplicarlo¨, agregó.
Dijo que hay información disponible para saber como avanza la roya desde el norte. ¨Hay suficiente información para saber en que lugar está apareciendo¨, indicó.
Hizo hincapié en el monitoreo del cultivo, no en todo el lote, pero sí en determinado lugar del mismo. Extraer una muestra, introducirla en una bolsa de nylon., ¨Si se recolecta a la mañana, a la tarde puede llevarla al laboratorio y en un plazo de entre 24 y 72 horas, se determinará si la enfermedad está¨, puntualizé.
¨En caso -prosiguió- que la enfermedad llegue a la zona y se empiecen a dar algunos lotes con síntomas de la plaga lo que hay que hacer es fumigar; hay una gama de productos que los técnicos saben como usar y después recurrir a aplicaciones tanto terrestres como aéreas Las dos andan muy bien, tomando ciertos recaudos¨.
Dijo que ¨usando un fungicida específico, la enfermedad se detiene. Lo que no hay que abandonar es el monitoreo en caso que se dé la enfermedad, porque es muy probable que algún inóculo quede en el medio y se vuelva a reinfectar la planta si se dan las condiciones descriptas más arriba¨.
Medialdea integró una delegación de técnicos argentinos que, invitados por una empresa multinacional del rubro que opera en el país, visitó la sede del Embrapa (la entidad brasileña parecida al INTA local) que está ubicada en Londrina y que ha logrado significativos avances en la lucha contra la roya.
Dijo que ¨están trabajando muy bien allí. Recorrimos un poco las instalaciones de Embrapa y algunos cultivos de la zona.
Recolectamos hojas que a nosotros nos daba la impresión de que podían tener roya, tenerlas durante dos d1as en cámaras húmedas, con la temperatura ideal y poder determinar al otro día si era o no roya. Ver la enfermedad es un poco perderle el miedo y saber manejarla. Ellos hace dos años tenían el mismo problema: no conocían la enfermedad y no sabían como reaccionar. Encontraron los fungicidas adecuados y esperan sacar un fungicidas para tratar la semilla de soja para evitar algunas pulverizaciones tempranas¨.
Señaló que allí ¨arrancaron con hasta cuatro pulverizaciones en el cultivo y ahora han reducido esas pulverizaciones a una y media lo que da una pauta que han aprendido a manejar la enfermedad¨.
Se mostró sorprendido por la forma en que se investiga en ese centor ubicado en Londrina donde ¨los brasileños se dedican a estudiar solamente todo aquello que tiene que ver con la soja¨, concluyó Medialdea.



