Buenos Aires, (especial para NA, por Luis Torres) -- El intento de salvataje que el Gobierno de Néstor Kirchner realizó con casi un millar de empleados que habían quedado desocupados de la líneas aéreas Lapa y Dinar se convirtió en un "grano lleno de pus", cuando se descubrió el desparpajo con que se traficaba droga a través de la línea Southern Winds.
Una endeble compañía que no podría subsistir sin el subsidio estatal, no sólo por el combustible sino porque el Estado le pagaba también los sueldos a los empleados.
El Presidente pulverizó de un plumazo a SW y le canceló el permiso para cubrir rutas a Europa y Estados Unidos.
Pero no sólo tomó esta decisión drástica e inevitable, sino que anunció que va a llamar a licitación internacional para cubrir esas rutas.
En una palabra: le dio el tiro de gracia a la empresa.
Además, el tráfico de drogas estalló en medio de la Fuerza Aérea produciendo una de las iras más profundas del Presidente.
¿Qué fue lo que impulsó al Brigadier Rohde a ocultarle a Kirchner lo que se había descubierto en septiembre pasado cuando llegaron a Madrid las narcovalijas?.
Las lágrimas que brotaron en la despedida del Jefe Aeronáutico no conmovieron ni un pelo del Presidente ni de su equipo de ministros.
El interrogante es ¿por qué Rohde reinstaló como Jefe del Aeropuerto de Ezeiza al Comodoro Alberto Beltrame, que había sido desplazado de ese cargo por el antecesor de Rohde, el Brigadier Barbero?.
Además, ¿por qué se ocultó el pedido de captura de Walter Beltrame, que estaba prófugo y que es el hijo del ex Jefe del Aeropuerto de Ezeiza, Alberto Beltrame?.
Es evidente que no se trata de un descabezamiento de la cúpula aeronáutica, que deba ser interpretado como un gesto de autoridad.
No es un ademán. Hay algo más que, seguramente, en poco tiempo saldrá a la luz.
Lo cierto es que el caso del tráfico de drogas ha enlodado a las máximas autoridades aeronáuticas, fuerza a la que siempre se la menciona como "cargada de honores por su heroísmo en la Guerra de las Malvinas".
El Ministro del Interior, Aníbal Fernández, que ya tiene la seguridad nacional en sus manos acaba de agregar otra fuerza policial más: la futura Policía Aeronáutica que reemplazará a la que dependía de la Fuerza Aérea.
Si hay alguien que conoce el poder y cómo ejercerlo ese es el Ministro del Interior.
Su cintura política seguramente le permitirá manejar sin roces ni peleas al interventor de la Policía Aeronáutica y encargado del nuevo diseño Marcelo Saín, que mantuvo feroces enfrentamientos con diputados peronistas de la provincia de Buenos Aires, cuando era el número dos de Juan Pablo Cafiero en el Ministerio de Seguridad.
Si bien el Ministro del Interior aseguró que Interpol y, por lo tanto, la Policía Federal lo habían informado de la investigación sobre el tráfico de drogas, resulta evidente que ni esa Fuerza ni el Ministro dimensionaron el tamaño del escándalo que se avecinaba.
El gran impacto político del tráfico de drogas en los vuelos de SW permite plantearse una serie de interrogantes. Por ejemplo ¿ningún agente de la SIDE, cuyo Jefe Icasuriaga es un íntimo amigo del Presidente, sabía de este tráfico de drogas?.
Y si sabían ¿por qué no avisaron?.
¿Se podría considerar a este silencio tan misterioso y unánime como un grave intento desestabilizador del Gobierno del Presidente Kirchner?. Es una de las hipótesis. La relación del Presidente con las Fuerzas Armadas, ya se sabe, nunca ha sido buena.
Como un efecto adicional del escándalo surge el opacamiento de los que el Gobierno considera "éxitos económicos".
En primer lugar, está lo de la salida del default a través del canje de bonos viejos por nuevos.
El Gobierno se ha trazado una estrategia de mesura con respecto al éxito del canje, porque "no se puede cantar victoria y hacer grandes festejos cuando hay muchísimos inversores que van a cobrar mucho menos de lo que ellos esperaban", dijo un alto funcionario del Ministerio de Economía.
Si bien el tema del canje no será exhibido ni ondeado como una bandera de triunfo lo que sí se espera para los próximos dos o tres días es un "machaqueo de la enorme estabilidad económica y crecimiento de la Argentina", según comentó el mismo fucnionario.
Por ejemplo, la inversión privada creció en el último año un 35 por ciento, en tanto que el consumo interno se incrementó un 9 por ciento. En el 2004, las exportaciones crecieron un 17 por ciento, mientras que la actividad industrial se elevó un 11 por ciento.
"El gran cuello de botella es la falta de inversión en el sector energético", dijo el funcionario.
Esta aseveración implica que el crecimiento argentino ha llegado a un techo máximo y que la provisión de energía por parte de las empresas privatizadas no satisface la demanda de las grandes industrias ni aún de las pequeñas.
Un capítulo aparte lo merece el duro enfrentamiento entre el Gobierno y el Obispo Castrense, Baseotto, quien aconsejó "atarle una piedra al cuello y tirarlo al mar" al Ministro de Salud, Ginés González García, por su postura a favor de la despenalizacíón del aborto.
El Nuncio Apostólico Monseñor Bernardini se entrevistó en la mañana del jueves, casi secretamente, con el Canciller Rafael Bielsa, quien le transmitió el pedido del Gobierno para que el Obispo Castrense sea removido de su cargo.
Bielsa le recordó a Bernardini que la posición del Gobierno es contraria a la despenalización del aborto.
El Nuncio, por su parte, se comprometió a transmitir el pedido aunque no garantizó el éxito inmediato de la gestión, sobre todo en momentos en que, en Roma, parecía agravarse la salud del Pontífice.
Fuentes eclesiásticas inobjetables aseguraron que Baseotto será removido dentro de un "tiempo prudencial", cuando haya desaparecido de los medios periodísticos el caso del Obispo Castrense.
De todos modos, y teniendo en cuenta la situación interna del Vaticano que se apresta a designar un nuevo Pontífice, lo más probable es que este recambio se produzca dentro de unos cuantos meses.
Y habrá que ver si el nuevo Papa es el patriarca de Venecia, Monseñor Scolla, un moderado, o Monseñor Tettamanzi, Obispo de la poderosa Milán, un ultraconservador.
Todo esto debe ser tenido en cuenta a la hora de pensar en la remoción de un obispo.



