Desarrollado entre los años 32.000 y 11.000 a.C. Comprende el arte mueble (arte miniatura o arte portátil) consistente en figuras y objetos decorativos tallados en hueso, cuernos de animal o piedra o modelados toscamente en arcilla, y el arte parietal o rupestre, vinculado al interior de las cuevas en forma de pinturas, dibujos y grabados (por ej. cuevas de Altamira en España y de Lascaux en Francia).
Particular interés ofrecen unas características figuritas femeninas de pequeño tamaño talladas en piedra, denominadas genéricamente Venus, con una clara tendencia a la esquematización y a resaltar los atributos sexuales. Se destaca la Venus de Willendorf.
La manera más simple de transformar las paredes de la cueva fue imprimir la huella de los dedos sobre la capa de barro que recubre la roca, representando también figuras reconocibles.
El pigmento rojo usado en las pinturas rupestres estaba compuesto por óxido de hierro (ocre) mientras que el pigmento negro suele ser manganeso o carbón vegetal, derivado de la combustión de la madera.
La manera más rudimentaria de aplicar la pintura fue con los dedos, aunque por regla general se utilizaron diversos tipos de útiles que no se han conservado hasta nuestros días. Las investigaciones apuntan hacia pinceles hechos con cerdas de animales o pequeñas ramas.
El arte paleolítico se clasifica, normalmente, en representaciones figurativas (animales o humanas) y en composiciones abstractas (signos y símbolos). Casi todos los animales aparecen representados de perfil, la mayoría de ellos en estado adulto y fácilmente reconocibles; muchos otros, sin embargo, aparecen incompletos o se identifican difícilmente, y unos pocos, son seres imaginarios, como el unicornio de Lascaux.
Prof. M.G.Nani, Especialista en Arte Contemporáneo (consultas / sugerencias: 426985, Urquiza 904, mariagracielanani@yahoo.com.ar)



