Buenos Aires, (NA)- El Gobierno decidió subir en las últimas horas su tono crítico habitual hacia los organismos multilaterales, en especial el FMI, y eligió como escenario países poderosos como Japón y Alemania, que funcionan como caja de resonancia del mundo de las finanzas internacionales.
Primero fue el ministro Roberto Lavagna, quien en plena Asamblea del BID pidió al FMI que no caiga en actos de «discriminación» contra la Argentina y colabore para que el país retome la senda del crecimiento.
En segundo término, la senadora Cristina Fernández de Kirchner aclaró ayer desde Berlín, por si hiciera falta, que la intención de su esposo, el presidente argentino Néstor Kirchner, es «lograr una visión diferente de los organismos internacionales».
Pero la ‘frutilla del postre’ llegó desde la propia comitiva argentina y repercutió con fuerza en el mercado local. Operadores y financistas recibieron información en la Bolsa porteña acerca que un integrante de la comitiva presidencial sugirió ayer que el problema de los bonistas que no ingresaron al canje tal vez quede para futuras administraciones.
En el mercado se interpretó esa declaración, que ocupó rápidamente los portales de internet de los principales diarios nacionales, como una señal de endurecimiento hacia el FMI.
A juicio de los operadores bursátiles, indicaría la intención del Gobierno de no preocuparse por buscar una salida para los bonos por casi 20.000 Millones de dólares que quedaron fuera del canje.
Lavagna ya había dado las mismas señales en Japón, cuando dijo que la prioridad para el gobierno es atender la deuda que está normalizada.
Según el ministro, tras el canje, la Argentina ya tiene el 86 por ciento de su deuda normalizada.
En el marco de la lógica que viene construyendo el gobierno, la resolución del problema para el resto de los acreedores quedaría entonces para más adelante, incluso hasta para el próximo gobierno.
En el gobierno argentino existe gran malestar por la actitud que está adoptando el FMI, y que llevó a Lavagna a advertir sobre una posible discriminación contra el país.
En la Argentina se quejan de que primero el FMI aceptó hablar de alcanzar el mayor umbral posible en la renegociación de deuda, y ahora estaría planteando llegar a un acuerdo con todos los acreedores, como lo confirmarían las últimas declaraciones realizadas por el director gerente del Fondo, Rodrigo de Rato.
El fin de semana, Lavagna se verá cara a cara con el titular del FMI, a quien podría llevar un duro planteo de la Argentina, según se especula en el mercado financiero.
La pretensión de la Argentina es llegar a un acuerdo a dos años, hasta mediados del 2007.
Mientras se espera un fallo favorable de la Corte de Apelaciones de Nueva York que destrabe la concreción del canje de bonos, Lavagna prevé ratificar ante el FMI que la Argentina no reabrirá el canje de deuda, y sugerirá que la solución para quienes no entraron al canje será de «largo plazo».



