Buenos Aires, (NA)- El Gobierno de Néstor Kirchner salió a negar ayer la existencia de una «escalada» de conflictos sindicales, pese a que se multiplican protestas como las del hospital Garrahan y la aerolínea estatal LAFSA, que podrían tener alguna motivación política detrás de los reclamos sectoriales.
De todos modos, la administración Kirchner abrió de antemano el paraguas y rechazó la posibilidad de que se dispongan aumentos de salarios por decreto ante las protestas sindicales, al tiempo que advirtió que las decisiones en la Casa Rosada no se adoptan «por espasmos» ni bajo «presiones».



