Buenos Aires, (NA)- El presidente Néstor Kirchner y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, analizaron ayer los distintos reclamos salariales y gremiales y tras el encuentro se dejó trascender que «no existe» una escalada de conflictos y muchos de ellos «son políticos e interesados». «Son políticos e interesados», subrayó una fuente de la Casa de Gobierno tras el encuentro desarrollado en el despacho presidencial, y con esa frase sintetizó los conceptos formulados por el ministro de Salud, Ginés González García, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quienes descalificaron los pedidos gremiales.
El jefe de la cartera sanitaria calificó los planteos salariales como «activismo político» y Fernández los definió como «reclamos que en muchos casos tienen contenidos políticos, partidarios o interesados».
De esa forma, el Gobierno buscó atacar la base misma de los planteos impulsados por los trabajadores del Hospital Garrahan y de Lafsa, que en los últimos días sumaron el respaldo de otros gremios y de piqueteros opositores a la administración central.
En el Garrahan piden un aumento salarial del 70 por ciento y el conflicto de la aerolínea estatal tiene su base en el escándalo de las ‘narcovalijas’ que provocó la caída de Southern Winds y el ingreso en el mercado de Lan Chile.
Según fuentes oficiales, el diálogo entre Kirchner y Tomada se centró en esos dos conflictos, que son liderados por dirigentes sindicales que no están encuadrados en las estructuras gremiales tradicionales. Ninguno de ellos pertenece a la CGT —liderada por Hugo Moyano, José Luis Lingieri y Susana Rueda—, que tiene una tendencia dialoguista, una conducción verticalista y selló una alianza política con el Gobierno.
Por esa razón, sólo en algunos casos aislados impulsan los reclamos, como en el caso de los camioneros liderados por Pablo Moyano, hijo del co-secretario de la CGT.
Pero la diferencia entre los dirigentes sindicales que no responden a la CGT ni a la CTA -ahora enfrentada al Gobierno porque no les otorga la personería gremial- no es sólo política, sino metodológica.
Estos dirigentes someten las decisiones y ofertas del Gobierno a asambleas de trabajadores y de esa forma se dilatan las negociaciones y se traban los acuerdos.
Otro tema que preocupa y exaspera al Gobierno es que los trabajadores de Lafsa y el Hospital Garrahan obtuvieron el respaldo de los empleados del subterráneo -que lograron un importante aumento salarial después de un extenso conflicto- y de los piqueteros del MTD Aníbal Verón, Corriente Clasista y Combativa y Polo Obrero, entre otros. «Si tocan a uno, tocan a todos», sintetizó uno de los dirigentes de la protesta de Lafsa durante una de las asambleas que se realizaron en el aeroparque metropolitano después de la represión de esta semana, que terminó con trabajadores heridos y detenidos.



