¨Si alguien pasa junto a tí y te está lanzando algo. Si eres receptivo y no tienes un aura protectora recibes lo que el otro lanza¨.
Osho, ¨Tónico para el alma¨.
No sabemos, en general, como ¨protegernos¨ de otros. Los otros no solo están ahí, están continuamente ¨extendiendo¨ su ser en vibraciones sutiles.
Si una persona tensa pasa cerca nuestro, está lanzando ¨flechas¨ de tensión a su alrededor, no son intencionales, es un proceso inconciente, no se hace a propósito. Sucede que debe deshacerse de la tensión, es algo que lo desborda, no puede contenerse.
La meditación nos vuelve muy receptivos. Por eso nos sentimos bien en soledad (si somos realmente meditativos). También nos potencia el bienestar estar rodeado por gente meditativa.
Pero cuando estamos en un cine, en la calle, en el trabajo, en un shopping y la gente no es meditativa y aparte está tensa y ansiosa y tiene mil cosas en la mente, empezamos a absorberlas.
Por eso, después de meditar hay que crear un aura protectora. A veces se da automáticamente, otras veces no.
Una forma es imaginar todas las noches al acostarse, sentado en la cama un aura alrededor del cuerpo; a quince centímetros, con la misma forma, protegiéndolo, como un escudo, durante cinco minutos. En la mañana siguiente, sentir nuevamente el aura protectora y repetirlo algunas veces a lo largo del día. Al cabo de unas semanas aumentará la sensación de protección.
Es una manera de evitar problemas que no son nuestros, es la forma de hacernos cargo solo de nuestras cuestiones, las únicas que podemos solucionar.
*Bioquímica
Postgrado en Medicina Ayurveda



