Antes de poner en funciones al nuevo jefe del Servicio Penitenciario bonaerense, Fernando Díaz, el gobernador Felipe Solá defendió la designación de un civil para ese cargo al señalar que este organismo ¨no es un ejército sino un servicio con gente especializada en tratamiento de los presos¨.
Con la asunción de Díaz culmina la intervención del Servicio, que duró un año, estuvo a cargo de Ricardo Cabrera y contó con el asesoramiento del flamante jefe del organismo.
Díaz arribó a su cargo durante un acto realizado este mediodía en la Escuela Superior de Cadetes ¨Inspector General Baltasar Armando Iramain¨, ceremonia que fue encabezada por el Gobernador y presenciada por los estudiantes del establecimiento.
También participaron el ministro de Justicia, Eduardo Di Rocco; su par de Gobierno, Florencio Randazzo, y el secretario de Derechos Humanos, Remo Carlotto.
Tras arribar en un helicóptero que lo trajo de Capital Federal, Solá consideró ¨muy útil¨ la intervención del Servicio Penitenciario, y destacó que en ese contexto ¨se han tomado veinte medidas que dieron lugar a una mejora en un marco complicado, como es el de tener una superpoblación de presos¨.
En tanto, Solá negó que haya evaluado la posibilidad de prorrogar la emergencia del Servicio Penitenciario. ¨No tiene sentido vivir de emergencia cuando podíamos estabilizar el tema poniendo un civil al frente¨, señaló.
También recordó que durante el último año ¨se reenvió personal a otras unidades, hubo más de cuarenta visitas de la secretaría de Derechos Humanos a nuestros establecimientos y pasamos el servicio médico a la órbita del ministerio de Justicia¨.
Por otra parte, Solá reiteró su intención de en que en las nuevas cárceles ¨haya sólo presos con condena¨, y recordó que en la Provincia hay ¨un 75 por ciento de reos sin sentencia de primera instancia¨.
¨Las cárceles que inauguramos este año van a permitir un desahogo de las unidades y las comisarías, que tienen una capacidad teórica de alrededor de 3 mil presos¨, dijo el Gobernador.



