Buenos Aires (especial para NA por José María Suárez) -- El profesionalismo en el fútbol se aprobó el 18 de mayo de 1931 pero, aunque ayer cueste creerlo, no todos los futbolistas de entonces estuvieron de acuerdo en ¨dejar de jugar a la pelota¨ para convertir el pasatiempo en ¨trabajo¨ remunerado con dinero, resolviendo, algunos de los disconformes, devolver el sueldo que recibían por contrato, uno o dos pesos simbólicos, caso contrario no podían actuar como profesionales, en concepto de cuota social para el club en el cual actuaban por sus contratos.
Con el tiempo el profesionalismo del fútbol por dinero se fue corrompiendo, y de la prosperidad de varias instituciones manejadas por dirigentes correctos e idóneos, llegamos a la realidad de hoy, al desquicio económico de no pocas entidades que debido a malas administraciones y a favor de la impunidad con la que se manejan los irresponsables encargados por los socios de manejar honestamente a las instituciones.
Alberto J. Armando, uno de los más conocidos dirigentes de entonces, a poco del inicio del fútbol profesional, titular de Boca Juniors en varios períodos, le dijo cierta vez a un juez correccional en 1967 ¨yo tengo derecho a cometer delitos¨, argumetando que su club ¨es el que más dinero aporta al fútbol¨, a la vez Antonio Vespucio Liberti, colega en River Plate, le expresó a otro juez en la década del 50, ¨solamente creo en una sola pureza dentro del fútbol, la de los cigarros puros que fumo en abundancia¨, agregando ¨¿para qué van a ser puros los individuos, además ¡es tan antiguo...!
En la otra vereda, en la honesta, en la irreductible, transitaba José Amalfitani, el de Vélez Sarsfield, sosteniendo que ¨los futbolistas son empleados que reciben muy buenos sueldos el primer día hábil de cada mes, mientras que los socios aportan dinero que debemos cuidar, administrar e invertir en obras que benefien a la mayoría¨.
La fecha de su muerte, el 14 de mayo, fue designada ¨Día del dirigente¨, y todos los años para esa fecha la AFA designa a una representación de dirigentes para que se haga presente en el homenaje que ¨se le tributará frente a su mausoleo levantado en el cementerio de la Chacarita. ¿Cuántos concurren ajenos a Vélez Sársfield? Apenas si dos o tres. Los otros no van, seguramente, por temor a contagiarse de honradez directiva.



