Buenos Aires (Especial para NA, por Marisa Avarez) -- A un mes del primer cierre de listas en la Provincia -las de cargos bonaerenses- y a cinco semanas de la presentación de los candidatos al Congreso nacional, la oposición, con todas sus debilidades y problemas, avanzó fuertemente en la consolidación de sus esquemas electorales, casi con la misma firmeza con que el oficialismo siguió encaminándose a la fractura y la autoconfrontación.
La oposición bonaerense, en efecto, produjo en estos días novedades por primera vez en mucho tiempo no vinculadas con sus crisis o sus debilidades, sino con el afianzamiento de sus esquemas con vistas a las elecciones de octubre.
PASO DECISIVO EN LA UCR
El radicalismo, por caso, dio un paso más, y decisivo, para plantar la candidatura de Luis Brandoni a senador nacional. Hace mucho tiempo que las decisiones que se adoptan en la cúpula son cuestionadas, y con razón, por las dirigencias medias de ese partido. Y la elección, ahora, de Brandoni como cabeza de lista no parece ser la excepción, si de resoluciones adoptadas ¨a oscuras¨, entre dos o tres dirigentes se trata.
Pero no es menos cierto que la del actor no viene a reemplazar una candidatura decidida por multitudes de afiliados, ni mucho menos. Y la cuota de realismo que el radicalismo necesita a esta altura del proceso electoral dice, encuestas mediante, que Brandoni es quizás el mejor candidato que puede presentar.
Su inserción en el electorado bonaerense alcanza a generar, al menos, una base mínima de optimismo; un estado de ánimo que los radicales bonaerenses parecían haber olvidado para siempre.
LA CENTRODERECHA, POR DOS
Ricardo López Murphy y Mauricio Macri, por su lado, compraron la estrategia kirchnerista de borrar las fronteras entre la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, a los efectos electorales. Y, otra vez a la luz de las encuestas, no parece una mala idea.
El presidente de Boca será candidato a diputado nacional por el distrito porteño pero López Murphy, como postulante a senador por la Provincia, podrá mostrarlo a su lado en los actos del Conurbano, sobre todo en los distritos sureños de ese conglomerado, donde el economista no goza de la atención de las multitudes pero Macri, en cambio, mantiene una imagen positiva que lo coloca como el dirigente opositor más reconocido. Y los observadores sostienen que, en términos generales, la alianza sellada consolida las chances de cada uno en sus respectivos campos de batalla electoral.
APUESTAS DESDE LA ROSADA
El oficialismo, en cambio, como se decía al comienzo, ha vuelto a colocarse al borde de la ruptura y la confrontación de sus propios pedazos, para alegría del sector que desde el comienzo apostó a esa división como única alternativa realmente beneficiosa para sus propios intereses, el felipismo.
La decisión del presidente Kirchner de ordenar que sus operadores se ocuparan de llamar, en su nombre, a congresales del PJ bonaerense para decirles que tenían que ir a la versión felipista de ese plenario o -según los casos- no ir a la versión duhaldista, fue un buen reflejo de cuán lejos vuelve a estar por estas horas la posibilidad de un acuerdo entre el jefe de Estado y Eduardo Duhalde.
La orden de asistir a la versión felipista del congreso peronista que se le dio desde la Rosada a congresales kirchneristas resultó, en rigor, una movida obvia.
Más elocuente fue, en cambio, que el Presidente se haya ocupado de ordenar a dirigentes duhaldistas como el intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, que no vayan al congreso que la conducción del PJ -dominada por el duhaldismo- convocó para hoy.
¿Es un forcejeo más en la eterna y cada vez más tensa pulseada entre Kirchner y Duhalde, sólo para posicionarse mejor a la hora de suscribir el acuerdo? ¿Es sólo un modo de presión de Kirchner en medio de ese juego, para mostrarle a su antecesor que su tablero puede empezar a perder piezas si él se propone comérselas?.
Sólo unos pocos dirigentes del duhaldismo repetían ayer esos interrogantes, a modo de explicación sobre las motivaciones del Presidente para participar del modo que eligió en este nuevo capítulo de la guerra duhaldista- felipista.
La mayoría de esa dirigencia se decía ayer convencida de que ¨Kirchner no quiere, en verdad, un acuerdo¨. En la Rosada circulan otras explicaciones. Aluden al ¨malestar¨ del Presidente con Duhalde porque es el bonaerense el que ¨ahora no quiere¨ sentarse ya a conversar un acuerdo. Y aseguran que las movidas de los últimos días son ¨un modo de Kirchner de apurarlo¨.
Suena a explicación muy light, sobre todo teniendo en cuenta la extrema - ¿desmesurada?- dureza con que Aníbal Fernández salió a contestar declaraciones de Chiche Duhalde, sembrando aún entre los duhaldistas más moderados una sensación de que algo está definitivamente roto.
EUFORIA EN EL FELIPISMO
En este marco, el felipismo ha trocado sus habituales dudas, sospechas y pesimismos por una euforia y un optimismo sin fisuras.
Envalentonados por haber logrado reunir un tercio de los 900 congresales que tiene el PJ bonaerense, ahora aseguran que van por todo.
Creen que una vez que se lance la candidatura de Cristina Kirchner ese número sobrepasará los 500 con lo que quedarían en condiciones de apropiarse de un organismo estratégico del peronismo.
Pero la razón central de tanta euforia no debe buscarse en ese tercio y las especulaciones sobre números futuros, sino en la convicción que ahora ganó al felipismo empezando por su conductor, el gobernador Solá: dicen tener indicios de que un eventual acuerdo Kirchner-Duhalde ¨está verde¨.
En realidad, tan convencidos están de ese ¨verdor¨ que el propio Solá salió a retar a la prensa en los últimos días por difundir, según él, análisis acerca de ese eventual acuerdo, al que él estima improbable. Y no sería ésta una apreciación absolutamente caprichosa del Gobernador sino basada en alguna señal emitida por el propio Presidente.
Solá estuvo el martes pasado casi una hora con Kirchner y hablaron de la estrategia electoral bonaerense, cuyo eje el Presidente volvió a colocar en la candidatura de Cristina a senadora nacional.
Pero habría existido en esa charla una frase, en particular que habría enloquecido de alegría a Solá. ¨Me parece que a la mesa, en vez de tres, nos vamos a sentar dos, vos y yo¨, le habría dicho Kirchner al Gobernador, en alusión a la mentada mesa en la que se haría el acuerdo por las listas de candidatos del oficialismo bonaerense.
Fue luego de ese encuentro que el felipismo terminó por calentar motores para su congreso. Y logró el compromiso kirchnerista para que la Casa Rosada ¨sugiriera¨ la presencia de dirigentes en ese mitin.
De hecho, aparecieron algunos congresales del Conurbano que llegaron de la mano del subsecretario presidencial Carlos Kunkel, que recibió a cambio nada menos que una vicepresidencia en la conducción felipista.
RESISTENCIA QUE NO CEDE
Pero no son todas rosas en el sector de Solá. Varios intendentes del interior le han reiterado al Gobernador, para su fastidio, que no están dispuestos a ir por afuera del PJ.
La semana que pasó, en una de las tantas reuniones políticas que hubo en Gobernación, los jefes comunales de la sección Cuarta le hicieron ese planteo. No se trata de un celoso apego partidario y ni siquiera una posición principista: los intendentes pondrán en juego en octubre la gobernabilidad de sus distritos (se jugarán, en suma, el poder en los concejos deliberantes) y si el PJ va dividido y ellos no pueden utilizar los símbolos partidarios, creen que será muy difícil poder ganar.
Otro tanto ocurriría con los intendentes de la Séptima que han dado muestras de la misma inquietud. ¨Hay distritos de la Cuarta que el peronismo recuperó luego de más de 20 años en que fueron gobernados por el radicalismo. Si vamos divididos y sin el sello partidario, los volvemos a perder¨, alertaban.
La cuestión no parece de fácil resolución porque Solá no está dispuesto a ir a internas en caso de que no haya acuerdo con Duhalde y ya tiene decidido que utilizará el Frente para la Victoria. Por éso el congreso que autoconvocó también puede leerse como un mensaje para quienes dudan de esa estrategia. No es casual que se haya planteado que el PJ debe formar parte de ese frente.



