--Los enemistados--
Buenos Aires (Especial de NA) -- Sigue la comedia en River.
Sucede que ahí están distanciados Horacio Ameli y Eduardo Tuzzio, según este último, a causa de una diferencia de orden económico.
Pero al parecer se produjeron daños a terceros.
O en todo caso, hubo un tercero que reaccionó por pura solidaridad.
Se trata de Franco Costanzo.
Según la informante Claudia, quiso atacar a Ameli.
"Cuando se enteró de lo que le había hecho a Tuzzio".
Y aquí viene lo más jugoso del asunto.
"Lo tuvieron que parar porque si no lo reventaba", dice la versión.
Que presenta a la hipotética pelea como un combate desigual, que se resolvería a favor del arquero.
Como si Ameli fuera algo así como Fabio "La Mole" Moli cuando fue a combatir en Alemania y cayó prácticamente al segundo, ante el primer mandoble que le encajaron.
Por allí alguno puede pensar que el muchacho se iba a poder defender...
-- Infiernillo en La Quema --
Terrible imagen dejó Cabruna por La Quema.
Y un dirigente, cada vez que se lo nombran, se pone de la nuca.
No quiere hablar pero cuenta.
El dirigente dice que tiene testigos.
Cuenta entonces que en un momento dado, Cabruna le rompió la paciencia para que llevara al club a un jugador determinado.
Y le hicieron caso.
"Aunque tiene problemas en sus rodillas, lo consideramos un excelente jugador. Nunca tuvo problemas de disciplina, era un contrato sumamente ventajoso para la entidad", dice el dirigente.
Pero añade que después de haberse entrenado un par de semanas y cuando todos veían que el jugador "pintaba para ser titular", el técnico salió a decir que no lo quería.
El dirigente sigue su relato citando que llamó entonces al representante del jugador, quien trabaja en una empresa, para la cual también está afectado el ahora ex DT del club.
El representante le dijo que no entendía nada y el dirigente lo citó en la cancha de Quilmes, con el fin de que se juntaran los tres, a ver qué pasaba.
Así que le empezó a hablar del tema al entrenador en el viaje de ida.
Y el DT empezó a hablarle pestes del jugador.
"No lo quiero porque es un gitanito de mier..., La madre está enferma y el hijo también", fueron los golpes bajos que tiró.
Por todo eso no lo quería.
Finalizó el partido y lo llevó al representante del jugador a la puerta del vestuario para enfrentarlo con el DT.
Relata que el DT "se puso blanco".
Allí le pidió que repitiera qué pensaba del jugador.
Pero dijo que le interesaba.
Se lo contrató.
Lo cierto es que después nunca lo tuvo en cuenta.
Y repetía permanentemente que era "un gitanito de mier..."
"Como si ser gitano descalificara a una persona para ser jugador", reflexiona el dirigente, quien además defiende al jugador y dice que "es un pibe barbaro que se comió en silencio que el DT no le dirigiera la palabra".
"Cuando rescindimos con el jugador para no perjudicarlo, jamás pensábamos que íbamos a terminar con el DT como terminamos, al contrario, era el mejor momento del equipo", dice ahora.
-- El besuqueiro y la rubia de a pie --
La carrera de TC de Buenos Aires había finalizado.
Emanuel Moriatis respondía consultas de la prensa.
Le preguntaban de todo un poco.
De lo deportivo en general, ya que el muchacho tiene sus simpatías futbolísticas por el lado de Lanús y hasta de su vida privada.
Alguien quiso saber si el muchacho tenía novia, cuenta el informante Maximiliano.
Y el piloto no dio una respuesta rotunda, ya que se limitó a decir: "No, si, bueno, más o menos".
En eso, pregunta iba, pregunta venía, se apareció por allí una atractiva muchacha, de cabello rubio.
Y el piloto la saludó muy afectuosamente.
Habría que definir el saludo como beso apasionado.
Para no entrar en expresiones groseras.
De pronto, se terminaron los reportajes y el piloto se fue acompañado por la muchacha.
Los mal pensados supusieron mil tremendos escenarios.
Lo cierto es que todo el mundo se desconcentró.
Y unos minutos después del beso, se podía encontrar a la muchacha del cabello rubio en la calle.
Detenida junto a la parada de un micro ómnibus.
El 141 para más datos.
El que iba para Palermo.
Conclusión.
Se saludaron afectuosamente pero no pasaba nada.
O mejor dicho, no pasó nada.



