Buenos Aires, (Especial para NA, por Luis Torres)- Aquello de que "hombre prevenido vale por dos" es un principio político que Duhalde y casi todos los líderes de su nivel cumplen como si fuera un mandamiento.
Es en cumplimiento de este principio que el presidente ha empezado a enviar mensajes secretos al ex gobernador de San Luis Adolfo Rodríguez Saá, en previsión de que resulte segundo en la elección general del próximo 27.
No se sabe muy bien cuáles son los mensajes ni tampoco quién ha sido -y es- el mensajero, pero es lícito pensar que el enviado a dialogar es su secretario privado Juan Carlos Mazzón.
Esta decisión, hasta el momento ultra reservada y muy discreta, fue tomando cuerpo cuando Duhalde advirtió que Néstor Kirchner no sólo no crecía lo esperado en las encuestas, sino que comenzaba a descender en el favor popular.
El presidente reunió hace una semana a varios intendentes del Gran Buenos Aires para "ajustar detalles" en el último tramo de la campaña, pero recibió de ellos amargas quejas sobre el candidato oficial: que no había enviado material de publicidad; que no había enviado boletas para ser distribuidas en los distritos, que no... que no...
En el marco general de ese encuentro sólo recibieron elogios por su "esforzada tarea proselitista" los intendentes Jesús Cariglino, de Malvinas Argentinas; el veterano Manuel Quindimil, de Lanús; Julio Pereyra, de Florencio Varela; y Alberto Descalzo, de Ituzaingó.
Los jefes de estos distritos son los que "más han trabajado" por Kirchner, les habría dicho Duhalde a sus interlocutores de esa tarde poniéndolos como ejemplo de lo que había que hacer en el tramo final de la campaña.
Sin embargo, los números no favorecen al candidato oficial y lo muestran cayendo en las encuestas por debajo de Carlos Menem y Rodríguez Saá, y más aún: puede peligrar su tercer puesto a manos de Ricardo López Murphy. Según el sociólogo Manuel Mora y Araujo, ha conspirado contra el éxito de Kirchner "una falta de discurso claro y su posición antinorteamericana".
El analista sostuvo que esa "falta de mensaje y algún ataque a principios que la sociedad tiene incorporados en su vida", es lo que le ha hecho perder votos en amplias franjas de la clase media. Ante esta realidad, Duhalde ha entrado en conversaciones con Rodríguez Saá.
Es que el presidente está empeñado en impedir que cambie drásticamente su modelo peronista clásico que incluye algunos de los siguientes principios: - Enfasis en la producción y el trabajo. - Asistencia social masiva para desocupados, pobres y desposeídos. - Posición ideológica claramente antinorteamericana. - Defensa a ultranza de los bancos Nación y Provincia, y oposición a su privatización. - Relativización del poder financiero. - Incentivación del mercado interno.
Si nos atenemos a este cuadro de axiomas que inspira al presidente no podrá sorprender su voto abstencionista frente a la violación de los derechos humanos en Cuba.
La decisión la meditó, la maduró y la adoptó en soledad después de escuchar las sugerencias del jefe del gobierno español, José María Aznar, de su canciller Carlos Ruckauf, de su secretario general y amigo personal, José Pampuro, y del ministro de Economía, Roberto Lavagna, quienes le machacaron en el oído la conveniencia de votar condenando la violación de Derechos Humanos del régimen de Castro.
Pero Duhalde escuchó más al presidente de Brasil, Luiz Inacio "Lula" Da Silva, al ex presidente Raúl Alfonsín -un abstencionista ideológico- y a su propio corazón de peronista clásico. No hay que olvidar aquí aquel viejo estribillo del peronismo de los años "70 que decía "Ni yanquis, ni marxistas: peronistas".
Con respecto al modelo económico, su ambición de mantener el actual esquema de producción y trabajo, al advertir la caída de su candidato Kirchner, y ante el temor del triunfo del "modelo" menemista es que Duhalde envió sus mensajeros a dialogar con Rodríguez Saá. "Más allá de las cosas que se dicen, hay enviados especiales que están hablando con el puntano", dijo un hombre de trato diario con el presidente.
Sucede que la señora de Duhalde acababa de sentenciar que al puntano "le faltaron huevos", un exabrupto referido al fugaz paso de Rodríguez Saá por la Presidencia. Simultáneamente, Duhalde empujó a Roberto Lavagna a los brazos de Kirchner creyendo que de esta manera conseguiría mejorar la performance de su candidato pero, al parecer, el envión llegó tarde.
Pese a que Kirchner anunció que Lavagna sería, en caso de ganar, su ministro de Economía, el mensaje apenas si tuvo efecto en los votantes. Duhalde había sumado así a las dos figuras de mayor prestigio de su gobierno: Daniel Scioli y Roberto Lavagna.
El primero logró acercarle algunos puntos al santacruceño, pero la presencia del segundo tan en el límite de las elecciones aparentemente no le ha conseguido agregar demasiadas voluntades.
Por el lado de Carlos Menem, el problema mayor que advierte el ex presidente es el crecimiento acelerado de Ricardo López Murphy, cuya figura convoca al mismo tipo de votante.
Menem tiene clara conciencia de que le será muy difícil ganar en segunda vuelta y por eso todos sus esfuerzos estan dirigidos a imponerse en la primera bien a obtener una muy abultada diferencia con el segundo, para que sea casi imposible de remontar en el ballottage.
El ex presidente dirigirá su esfuerzo en los próximos días a convencer a Carlos Reutemann para que se incorpore a su elenco de ministros.
Probablemente, le ofrezca la cartera de la Producción o la Cancillería. También ha conseguido la futura colaboración, en caso de que gane, del gobernador de La Pampa, Rubén Marín.
Es probable que para el tiempo del recambio de gobierno se produzcan dos o tres vacantes en la Corte Suprema, lo que le permitiría a Menem efectuar un amplio gesto de reconciliación con la sociedad designando allí a jueces con respaldo no solo técnico jurídico sino también político.
En el Palacio de Tribunales se alude a la posibilidad de alejamiento por jubilación de Carlos Fayt y de otros dos magistrados que serías designados embajadores en países de Europa.
No dejó de sorprender en los últimos días las duras declaraciones del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, contra el candidato Kirchnerm de quien dijo tener a disposición un avión de la gobernación para recorrer el país "haciendo campaña".
Solá, según sus allegados, está advirtiendo que cualquier candidato peronista que gane puede ser hostil a la provincia de Buenos Aires, por lo que ha decidido empezar a levantar la guardia y a prepararse para una dura lucha por la coparticipación federal.
Dicen los duhaldistas que más desconfían de Solá que han registrado al menos tres oportunidades de contactos con Carlos Menem.
Señalan que tres conversaciones han estado dirigidas a garantizarle una supervivencia más o menos plácida después del 25 de mayo.
Falta saber qué hará el gobernador en caso de que el triunfador sea Rodríguez Saá, un hombre que siempre ha mirado con desconfianza a la poderosa provincia gobernada por el ingeniero Solá.



