La ciudad de Buenos Aires tiene su propia historia del libro, cuyo comienzo podemos fechar en 1780-1781, al instalarse la Real Imprenta de Niños Expósitos y tirarse allí los primeros impresos porteños. De 1781 es entonces su primer libro: Carta pastoral segunda de San Alberto. El resto de la provincia sólo editaría después de Caseros algunos periódicos, hojas que por lo general fueron de corta existencia. Esto hasta 1871, noventa años después, cuando en la jurisdicción de Exaltación de la Cruz, zona a la que nos integrábamos por entonces (recordemos que Campana secesionará en 1885), edita el primer libro de la campaña.
Jesús María Pereyra, un conocedor del pasado de Capilla del Señor y de la provincia, (si bien es más literato que historiador) nos dice: "En la imprenta de El Monitor de la Campaña, de Capilla del Señor se publicó también, además del semanario El Monitor..., el primer libro de la campaña de la provincia: El Alfabeto Moral de la Juventud Arjentina, por José Feliciano Cruz..." El título exacto del libro, que tenemos a la vista, es El alfabeto moral de la juventud arjentina. Por D. José Feliciano Cruz. Preceptor de la Provincia de Buenos Aires durante cuarenta años. Lectura instructiva arreglada sucintamente al alcance de los niños i fundada en los preceptos de la Relijion. Ecsaltación de la Cruz. Imprenta del "Monitor de la Campaña" 1871
Partiendo de tal aceptación, José Feliciano Cruz parecería ser entonces el autor del primer libro de toda la región bonaerense. Esto convertiría a la ya muy celebrada ciudad de Capilla del Señor, en cuna del primer libro de la campaña.
¿De la campaña? ¿A qué se refiere Pereyra? ¿Qué es Campaña?
Por lo que vemos es una investidura lo suficientemente amplia como para incluir al campo con sus localidades rurales y llanuras, en contraposición a la ciudad en permanente búsqueda de síntesis.
Pero 'campaña' adquiere además significación particular cuando distingue por un lado 'metrópoli' (ó 'capital') y por otro territorio bajo su jurisdicción, sin ser éstas designaciones necesariamente antagónicas.
En este asunto es obvio que con 'ciudad' nos referimos al emporio portuario en el cual convergen todos los caminos desde la época de las gobernaciones y virreyes. Es la ciudad dividida en parroquias urbanas frente al resto del ámbito bonaerense distribuido en parroquias de campaña o partidos.
Tal designación plantearía la pugna sarmientina entre los jerarquizados vecinos que gobiernan y la cerril jurisdicción bajo su administración, bipolaridad que ejemplificaría la multiforme civilización y barbarie de los pueblos, discrepancia aparente, ya que ambas --campaña y ciudad-- se mostrarán en los hechos decididamente participativas.
Esa extensión campestre preñada de dificultades podría desasosegar la urbanidad de algunos porteños con sus vagabundos y gente de mal vivir. Hablamos del conflicto de autoridades, comerciantes, hacendados, pulperos, contrabandistas... (roles por lo general indiferenciados) en su vinculación con grupos rurales. Pero muchos de estos grupos no estaban distantes de prerrogativas y refinamientos. El mundo rural estaba organizado y contaba con prestigiosa familias ausentistas y local-residentes que se repartían el poder y, como es el caso de los Casco, de Capilla del Señor, hasta pretendían arraigar su abolengo en las suertes de Garay o de los gobernadores. Y, además, (vecinos o no de Buenos Aires), contaban con el apoyo de las élites urbanas.
El deslinde entre ciudad y jurisdicción, viene a cuento entonces porque Jesús María Pereyra, ya lo vimos, nos aseguró que El alfabeto moral de la juventud arjentina visto la luz en Capilla del Señor en 1871 es el primer libro de la campaña..
Pero Alfredo Breitfeld Grunhüt, un reconocido anticuario, cuando habla de otro libro que pretende ser el primero, el Tratado fisiológico y psicológico de la formación del lenguaje..., de Mossi, nos dice que no hay bibliografía, o no la conoce, con respecto a que el ejemplar de Mossi que comenta, sea el primer libro de la campaña. Y, efectivamente, no lo es.
No obstante, en este terreno, algunas conclusiones que surgen de visitar todas las fuentes disponibles, o que han estado al alcance y conocimiento del investigador, están condenadas a perder actualidad. Nuevas y mejores investigaciones ordenarán la lista de impresos aparecidos fuera de la metrópolis, en tan extensa jurisdicción.
Mientras esta evidencia no aparezca, El Alfabeto Moral... será, además del primero de la campaña, el inaugural libro alumbrado en nuestro pago, o, para decirlo con más propiedad, editado en Exaltación de la Cruz, cuando la jurisdicción incluía dentro de sus límites el actual partido de Campana. Además su autor, José Feliciano Cruz, era maestro en los Canchillos, es decir en una escuela, tal vez la primera, que funcionó en lo que luego sería territorio de Campana.
Y, al decir de Breitfeld, no hay en esto, hasta ahora, bibliografía que acredite lo contrario.-



