Deseo dar con profundo sentir, a tantas personas (por aprecio, respeto, sentimientos fuertes que me impiden nombrarlos a todos pero cada uno sabrá si a esa persona me dirijo) que durante 2004 y 2005 me ofrecieron personalmente y a mi familia (en un nuevo período de aprendizajes, adaptaciones, convivencias y ansias de consuelo), el pequeño núcleo que la compone y la mantiene, con sus necesidades, apremios, virtudes y defectos. A los corazones que latieron a nuestro ritmo teniendo poco o mucho en común, a los conocidos y desconocidos a los que supieron entender más de lo que admitían.
Gracias al espacio geográfico en que tras las vueltas de la vida, estuvimos en el momento y circunstancias precisos y entonces recibimos respuesta a un pedido que involucra más voluntades que evidencias, sin todo lo cual no podría estar "en pie" dándoles gracias.
Gracias amigos (viejos y nuevos), fieles hermanos en la fe, vecinos solidarios, autoridades y personas relacionadas de obras sociales, municipio de Campana, movimiento cultural e instituciones, a ud. por su palabra de aliento, al aprecio otorgado (merecido o no), a ud. por su sabio silencio, a ud. por dar sin esperar a cambio, a ud. por ver y oir más allá de las cosas, a ud. y no importa si no me entendió (compartiendo se aprende...) Gané mucho y bueno, pagando mi derecho de piso y con verdadero y sincero esfuerzo; muchísimo agradezco a ud. por hacerme ver.
Gracias por lo que recibí y me nutrió cuando pude desmoronarme y cerca del fin de una década me elevó y robusteció la autoestima a punto de sentirme vencida; tiempo en el que la fe y las renovadas ansias de superación heredadas me demostraban que tenia que ir siempre por el si. Gracias por las flores, las llamadas telefónicas. gracias a las personas que no compartieron mis puntos de vista relativos a la fe pero apreciaron el fruto que ella habia plantado en mi derrotero y fueron y son respetuosas.Gracias por todo a todos.



