Buenos Aires (especial para NA por Mariano Spezzapria) -– El Gobierno de Néstor Kirchner parece decidido a utilizar el verano como un banco de pruebas para testear la reacción de la sociedad ante temas tan delicados para la percepción colectiva como lo es la reelección.
En el manual no escrito de la política argentina aconseja al Gobierno de turno plantear temas ríspidos o polémicos precisamente durante el verano, porque en ese momento la mayoría de la gente está "en otra cosa".
La administración K ha tomado esa premisa y lanzó a varios funcionarios a menear el tema de la reelección. Incluso desde la propia Casa Rosada se dejó trascender que se evalúa la posibilidad de un adelantamiento de las elecciones presidenciales, previstas originalmente para octubre de 2007.
Esa versión dio cuenta de que el oficialismo buscaría aprovechar la bonanza económica que atraviesa la Argentina –aunque todavía no se verifique una redistribución del ingreso- adelantando las elecciones. E hizo notar que Kirchner asumió el 25 de mayo de 2003 y no el 10 de diciembre de ese mismo año.
Tras el lanzamiento de ese primer "globo de ensayo", el ministro Aníbal Fernández salió a elogiar a Cristina Kirchner, al punto que la calificó de "presidenciable". Luego los medios de comunicación hicieron lo suyo –con ayuda de dirigentes oficialistas y opositores- y el tema quedó instalado.
Tanto es así que también hay dirigentes kirchneristas –como el bonaerense Dante Dovena- que salieron a opinar que en realidad Cristina Kirchner debería ser candidata a gobernadora de Buenos Aires en 2007.
Para completar la jugada, el presidente Kirchner y la primera dama hacen "silenzio stampa". Y el efecto de ese silencio es que esos dirigentes siguen alimentando el debate –extremadamente prematuro- cada vez que pueden.
Otro "globo de ensayo" que lanzó el Gobierno por estos días está referido a la controversia que existe con Uruguay por la instalación de las papeleras en Fray Bentos. Se trata de un diferendo cada vez más caliente, porque los vecinos de Gualeguaychú están movilizados como nunca en su historia.
La versión señaló, en este caso, que la aspiración de la Cancillería argentina es que Uruguay acceda al menos a trasladar una de las dos papeleras a otro sitio sobre la ribera del río, resumiblemente más cerca de la zona del Delta.
Pero el rumor no cayó nada bien entre los entrerrianos, que tienen previsto intensificar los cortes en los pasos fronterizos con Uruguay durante el verano, con el consiguiente perjuicio para la actividad turística del vecino país.
El tercer "globo de ensayo" lanzado por el Gobierno es más bien una valoración política, que hace también a la autopercepción de la identidad del oficialismo.
En la Casa Rosada hacen esta simplificación: Elisa Carrió no es una referente de centroizquierda, sino de centroderecha, y la más acabada prueba de esto la dio la foto de su unión con dirigentes como Mauricio Macri, Ricardo López Murphy o Patricia Bullrich- para rechazar la reforma al Consejo de la Magistratura.
"Carrió es la nueva vocera de la derecha argentina", suele repetir Carlos Kunkel, diputado y estratega kirchnerista. Con la líder del ARI ubicada de ese modo, al Gobierno le resulta más fácil proclamarse de centroizquierda y pretender que todos sus rivales "son de la derecha".
En rigor, se trata de un problema complicado. El socialista Hermes Binner luce arrepentido de aquella foto de rechazo unificado a la reforma del Consejo de la Magistratura, justamente porque no quiere quedar pegado a las expresiones de centroderecha.
Binner y otros referentes –como el intendente de Morón, Martín Sabbattella- tienen una tarea más que compleja por delante: construir una oposición de centroizquierda pese a que el Gobierno quiere obturar ese espacio político porque intuye que su negocio es enfrentar a la centroderecha (léase Macri, Sobisch, López Murphy).
Pero pasado y verano y con él los "globos de ensayo", el Gobierno deberá dedicarle todo su esfuerzo a la lucha contra la inflación, que es hoy por hoy el verdadero problema que tienen los argentinos.



