Se va Monseñor Rey, para quienes sentimos un aprecio especial, siempre seguirá siendo "Monseñor".
Y nos da mucha pena que un hombre como Rafael Rey haya decidido renunciar a su tarea de Obispo, ya que durante los años que ha estado en Campana, siempre demostró su capacidad de trabajo, su hombría de bien y sobre todo su lucha para evitar que la pobreza que hemos venido "cosechando" en nuestro país, gracias a los gobierno insensibles que hemos tenido, el siempre lo dijo; este quien esté y le ha costado en su momento algunos desprecios de un presidente, eso como en tantos momentos supongo.
Siempre fue un hombre muy abierto al periodismo, ya que nos trató con respeto y buenas maneras, sin ponerse en una altura inalcanzable, a mi programa fue varias veces y se prestó a todos los temas presentados, es mas tuve un episodio bochornoso, porque estuve mal y el reía mucho y me explicó algunas cosas.
Amaba su Mendoza natal, pero cuando recién llegó se enamoró de las islas y su gente, el ignoraba que Campana tenía tantas islas y lamentó que en aquel tiempo no había muchos católicos en ese lugar, y no saben como comprendí cuando hizo hasta lo imposible por fundar una escuela maravillosa en la isla y muchas cosas mas en general para Campana.
Me apena que haya tenido que renunciar, según sus propias palabras, porque le pusieron "palos en la rueda" de sus tareas y que hasta se haya sentido calumniado, porque es un hombre iluminado y como yo hay muchos campanenses que sienten un verdadero afecto por Monseñor Rafael Rey y aunque lo veía muy poco, sabía de los hechos que venía realizando por el bien de la comunidad campanense, por eso me duele verlo partir, aunque esté un poco enfermo, sin cumplir su tiempo completo de trabajo en nuestra Diócesis, pero las cosas estan así y solo queda rogar al Buen Señor, que acompañe iluminando su camino hasta el fin de sus días. Le mando un abrazo grande y le doy las gracias por todo lo hecho aquí.
Marta Chaile



