En alguna nota anterior hicimos referencia que las locomotoras a vapor reformadas tuvieron diferentes destinos: chatarra en gran número de casos, reconversión en máquinas históricas, muchas de ellas utilizadas en el cine, reventa a asociaciones de aficionados ferroviarios o a ferrocarriles turísticos, exposición en museos y finalmente la transformación como monumentos en ciertos lugares públicos.
Fueron las ciudades muy marcadas por la historia del ferrocarril las que eligieron esta forma de reconversión; así fue que numerosas unidades hallaron un sitio en jardines, en centros comerciales, otras se convirtieron en emblemas de restaurantes o señalaron la entrada de museos.
Haciendo ahora referencia al título de la nota, de donde procede la expresión de Maceta. La locomotora convertida en ornamento se parece a una maceta, claro que esto no es una explicación científica.
Cuantos niños han sido maquinistas de tren a bordo de estas máquinas inertes!.Durante muchos años éstas macetas se enfrentaron a tormentas, diferentes tipos de degradación y a toda clase de graffiti. Sin embargo ciertas locomotoras con mejor suerte, descendieron de su pedestal y volvieron a reanudar su vida, previo paso por los talleres para su acondicionamiento.
Han sido en general los ferrocarriles turísticos los que a menudo las volvieron a poner en marcha, pero pese a todo algunas unidades jamás podrán revivir y terminar algún día como chatarra, como consecuencia de una falta de política definida al respecto.
Las Macetas, sin embargo, son un elemento importante del patrimonio ferroviario mundial, lo cual no deja de ser un éxito.



