Cuántas veces sin darnos cuenta, provocamos aquella situación que tanto miedo nos provoca.
Podríamos citar como ejemplo:
Temor a ser rechazado o abandonado
Si no soy consciente de que este es mi temor, es posible que tome ciertas actitudes, (con el fin de reasegurarme que el otro no me va a rechazar) las cuáles lejos de acercarme a mi objetivo, funcionan como un autoboicot.
A saber:
a) Demostrándole al otro cuanto lo necesito
Lo cual genera en el otro un mayor compromiso y responsabilidad. Resultado: Se asusta y se va!
b) Haciendo todo lo posible por amoldarme a las expectativas del otro.
Así dejo de ser yo misma, y paso a ser un apéndice de aquel. Por ende: Ya no resulto interesante frente a su mirada. Perdí atractivo. Perdí mi esencia.
c) Estando siempre presente para lo que el otro requiera.
Produce falta de deseo, pues no dejo un espacio de ausencia para ser deseada.
Desde una visión elemental cuesta comprender porqué si temo ser rechazada, puedo llegar a provocarlo.
La clave está en el inconsciente, pues no todo el conocimiento que tenemos de nosotros mismos está en la consciencia.
Tenemos nuestra propia sombra alojada en un lugar muy profundo de nuestra mente. Pensamientos, sentimientos, creencias, fantasías, etc. que ignoramos tenerlas. Sólo podemos acceder a ese inconsciente a través de una buena psicoterapia utilizando como vías, los sueños, los lapsus y los síntomas.
Y una vez que hayamos buceado en dicho inconsciente, podremos descifrar el mensaje oculto. De esta manera contaremos con mas recursos para liderar una situación hacia el objetivo deseado. Sin autoboicot. Sin ser víctimas de nuestra propia ignorancia.
Lic. Susana Olañeta (MN 4884 - MP 5883)
Psicóloga Ex Docente Uba - Hosp. Durand



