Buenos Aires (Especial para NA, por Daniel Casal) -- Néstor Kirchner comprendió que el conflicto con Uruguay y la nacionalización del gas en Bolivia quedaban muy lejos de las habituales rencillas domésticas, y debió probarse un traje de mayor envergadura política.
Supo, ante la mirada atenta de muchos, que estas cuestiones atañen a la geopolítica y al mapa económico por venir.
Sin embargo, transitó caminos contrapuestos en ambos casos, ya que tuvo una posición conciliadora en la Cumbre de Presidentes de Puerto Iguazú y, por otra parte, elevó a problemas entre Estados la cuestión de las papeleras.
Así fue que jugó de componedor en las relaciones entre Evo Morales y Lula Da Silva cuando el brasileño mostraba toda su furia por la decisión inconsulta de su colega del altiplano. Aunque, cabe preguntarse, si no es válido que un gobierno adopte una actitud soberana en algo que atañe directamente a su proyecto de país.
Es más, esta promesa era el eje de la campaña electoral de un Presidente que salió del gremialismo y del movimiento indigenista. En todo caso, el dato alentador es que un mandatario de la región haya cumplido con lo prometido a la gente, algo casi olvidado por esta geografía del sur de América.
El propio Lula, también salido de la fragua sindical y combativa, llegó al poder hace seis años con una plataforma de trinchera, y luego gobernó como un buen alumno de los centros financieros.
Dentro de pocos meses deberá validar con votos su accionar en este tiempo, ante los socialdemócratas de Henrique Cardoso y José Serra.
Pero, más allá del enojo brasileño, lo que hizo Evo, en realidad, es sacar todas las cartas que estuvieron siempre en la mesa de la energía brasileña para que se baraje de nuevo.
A partir de esa posición de fuerza, habrá nuevas instancias negociadoras con las petroleras, a las cuales les quedará igual una importante porción de la renta.
En este menjunje entró el abastecimiento de gas para laArgentina, aunque por el momento sólo se importa menos del cinco por ciento del total del consumo nacional.
El problema será a futuro si se pretende fogonear el crecimiento sin una política de exploración y extracción. Aquí entra a tallar la espinosa relación entre el gobierno y varias empresas de energía que limitan sus inversiones a la espera de una decisión del Gobierno sobre tarifas.
Ante esto, no faltan los que se acercan al Presidente el entusiasmo por la decisión de Evo Morales y bucean en la posibilidad que adopte una política similar en el país.
Esto llegó a oídos del gerente de Repsol-YPF, Antonio Brufau, quien de inmediato se reunió con Kirchner en la Rosada.
De allí salió con el convencimiento que no se tomará el mismo camino, pero, a su vez, de la negativa presidencial a una mediación con las autoridades bolivianas.
Kirchner camina por otro andarivel y descarta de plano esa alternativa y su apuesta está centrada en la integración en energética en la región.
En este marco, no resultó una dato menor que el mismo día en que se realizaba esta reunión, el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez haya sido recibido por George Bush. Washington busca con intensidad la forma de debilitar al Mercosur y ya consiguió el distanciamiento de Paraguay y ahora va en busca de las voluntades del país que está del otro lado de la orilla.
El objetivo es seguir con la siembra del ALCA, aunque en rigor de verdad, hasta el momento han prendido muy poco las semillas.
Tabaré, en tanto, no puede salir de la encrucijada y en sólo dos días debió ver como se reunían cuatro presidente para hablar del gas y luego un importante acto de Gualeguaychú en contra de las papeleras.
Demasiado para un jefe de Estado que hace muy poco que asumió y ya tiene el desgaste propio de un avejentado en el cargo.
Es que cometió el error de no desactivar de inmediato esa bomba de tiempo que le dejaron con la construcción de unas papeleras que todos sabían que contaminaban.
Así lo reconoció el propio Tabaré pero quedó atrapado en la telaraña que la armó la oposición que con astucia transformó el tema en una causa nacional.
En definitiva, los frenteamplistas estuvieron más de tres décadas para construir una alternativa a los históricos partidos Blanco y Colorado y poco más de un año para ingresar en un proceso desgaste.
Algo anduvo mal en la política para que el conflicto entre las dos naciones alcance a este punto de tensión y que la voces de empresas y de ambientalistas suenen mucho más fuerte que las de los cancilleres.
Kirchner concurrió al acto de Gualeguaychú a nacionalizar el conflicto luego de restarle trascendencia a la cuestión.
La semana que viene viajará a Viena para participar de la reunión Mercosur-Unión Europea, pero hoy por hoy es difícilhablar de integración cuando en América del Sur está en boca de todos la palabra desmembramiento.
Quizá allí se cruce con Tabaré aunque nadie se anima a vaticinar un encuentro.
El acto en Gualeguaychú tuvo también un cierto tinte de campaña porque el Presidente pudo medir su poder de convocatoria entre gobernador e intendentes.
Allí estuvo casi todo el arco peronista y hasta los radicales cercanos al Gobierno, frente a miles de asistentes reunidos en el corsódromo.
Fue invitado a hablar el mendocino Julio Cobos, quien en más una oportunidad fue mencionado como posible candidato a vicepresidente en 2007.
Pudo haber sido el preludio del acto que se prepara para el 25 de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, donde se prevé una presencia multitudinaria a la luz de los aparatos partidarios que ya comprometieron su presencia.
Todavía no está definido si el jefe de Estado hablará en el balcón de la Rosada o en el palco, mientras que los organizadores agudizan las ideas con las medidas de seguridad ante el temor que se produzcan algunos incidentes entre los distintos grupos partidarios que se disputarán los espacios en la Plaza de Mayo.
Por último, la cuestión de la carne requerirá también de todo el ingenio posible porque ya fracasaron tres intentos para encontrar una solución a esta historia.
Primero, se truncó el acuerdo de precios de principios de año cuando las grandes cámaras empresarias se negaron a firmar el documento final.
Luego, no prosperó la nómina de once cortes económicos y también la posterior ampliación promovida por el actual negociador Guillermo Moreno.
Mientras tanto, el Gobierno considera que los precios no bajaron lo suficiente como reabrir las exportaciones y la cuerda se tensa cada vez más con la gente del campo.
Hay constancia que a Kirchner le molestó bastante el importante acto que CARBAP realizó en la ciudad de 9 de Julio, pero piensa seguir con la pulseada. Sobrevendrán nuevas protestas y se preparan para el 25 de Mayo movilizaciones en diversas ciudades ganaderas como una especia de "Plaza del No", en contraposición a la que se mismo día el kirchnerismo hará en Buenos Aires.
Los ganaderos advierten que mientras este conflicto continúe seguirá la amenaza de pérdida de mercados y de divisas para el país.
Además, se quejan que son maltratados por Moreno y porque no fueron consultados por el plan ganadero que será dado a conocer durante la semana que entra.
Papeleras, gas y carne son cuestiones que necesitan de verdadera decisiones de Estado si se quiere evitar que la sangre llegue al río con el vecino Uruguay, que sobrevenga un quiebre del Mercosur o que se resienta definitivamente el mercado exportador de la carnes argentinas.
Es que, como quedó demostrado, nada de esto se soluciona con voluntarismo, voces altisonantes o retos por derecha y por izquierda.



