SAO PAULO, (AFP,NA)- La violencia y el miedo ganaron ayer al estado brasileño de Sao Paulo, luego de tres días de guerra lanzada por una poderosa organización criminal contra la policía, con un saldo de 81 muertos, aunque se anunció el fin de los motines carcelarios.
En un total de 184 ataques en las calles del estado, principalmente de la capital y alrededores, murieron 39 policías, 38 presuntos delincuentes y 4 transeúntes, informó la secretaría de prensa del gobierno de Sao Paulo. La ofensiva incluyó 73 rebeliones carcelarias, con más de 200 rehenes.
Los últimos dos motines terminaron de ser controladas anoche.



