Por Vanesa Bases
La Cruz Roja fue fundada durante la batalla de Solferino, en Italia, en el año 1859, por el suizo Jean Henrí Dunant (1828-1910), junto a un grupo de amigos. Desde ese momento se convirtió en un emblema de servicios reconocido mundialmente.
El símbolo que lo caracteriza es una cruz con los cuatro brazos iguales, de color rojo y fondo blanco, mientras que en los países musulmanes es la medialuna roja y en Israel la estrella de David. Los principios de esta entidad siguen siendo los mismos desde su nacimiento: ayudar desinteresadamente.
En el caso de la Argentina, donde afortunadamente no hay guerras, catástrofes naturales reiteradas ni muchos atentados, tal como lo consigna la prensa diaria, es donde se la ve prestar servicios en tareas organizadas.
En nuestro país (fundada por Rawson) participa en eventos multitudinarios, brindando apoyo al personal médico.
En el caso de Campana la organización pacifista brinda clases de primeros auxilios en escuelas públicas, ayudando a localidades carenciadas, sector de islas, estando también presente en eventos populares de distinto carácter.
Se conforma con gente común a los que se denomina voluntarios. Estos reciben capacitación de personal especializado de la institución, quienes coordinan las tareas no recibiendo sueldos por su trabajo.
En una de las clases del Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM), Graciela Covelo y Erica Moine, presidenta y vicepresidenta, respectivamente de la Cruz Roja Argentina, filial Campana, fueron entrevistas por el profesor Adrián Ramírez, en un grato encuentro que permitió conocer los propósitos de la entidad y sus acciones comunitarias.
La charla duró apenas una hora, dándose a conocer experiencias, con sabrosos comentarios y amenas anécdotas. Se destacó que la Cruz Roja de nuestra ciudad atiende a los interesados en Rawson 344, los lunes, miércoles y viernes, en horas de la mañana, siendo su teléfono 468866.
Los voluntarios de la Cruz Roja pasan inadvertidos, casi no se ven, pero están allí. Son personas comunes que trabajan, cumplen sus obligaciones y ayudan en lugares donde pocos se aventuran a entrar.
Hoy en día nuestra sociedad reconoce y respeta a quienes ganan un mundial. Una copa. Es oportuno también recordar que nuestros padres nos enseñaron reconocer y respetar al anciano y a aquellas madres abnegadas ejemplo de acciones y virtudes, como las que exhiben permanentemente los voluntarios de la Cruz Roja. Como lo demostraron en la tragedia de Cromagnon.
Si no nos ayudamos entre todos, ¿Quién nos va a ayudar? La Cruz Roja es ejemplo de solidaridad humana. Lo demuestra todos los días.
La autora es alumna de Periodismo y Comunicación del Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM).



