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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 09/jul/2006 de La Auténtica Defensa.

¿Y POR CASA COMO ANDAMOS?
Por Nancy González




gonzaleznancye@yahoo.com.ar

No siempre es fácil definir que es ser periodista. Pero entender el oficio solo como quien comunica información, sería minimizar su función, trascendencia e importancia.

En lo personal, me quedo con la definición de Acosta Montoso, quien dice que por periodismo se entiende la función social de recopilar, procesar y difundir por cualquier medio de comunicación una noticia de interés público, con la finalidad de informar y formar, así como también la de persuadir y entretener. El mensaje periodístico, aparte debe ser un hecho comunicable en el más amplio sentido, cumple con la función formativa por los juicios de valor que se emiten. Otra finalidad es la recreación, abarcando diversos géneros: humorismo, costumbres, viajes, ensayos, etc. "Así pues el periodismo incluye comunicación por esencia; información por necesidad; formación por deseo de orientar; entretenimiento por naturaleza; y todo ello dentro de un área envolvente que incluye estilo, técnica y representación adecuada".

Como verán no le falta complejidad, profundidad e importancia al papel del periodista. Es un oficio que no debería tomarse a la ligera y sobre todo ser concientes de la responsabilidad que ello conlleva.

El pasado viernes y tras otros arrebatos de la misma índole, el Presidente señor Néstor Kirchner, renovó y redobló las críticas al periodismo nacional. Con expresiones tales como "dan pena"; "dejen de hacer lobby"; "tengan más autocrítica"; "hay tan poca calidad intelectual"; también advirtió que "la tarea de informar no pasa por la defensa corporativa" y llamó la atención por "la tendencia al monopolio" en el sector de los medios de comunicación.

Sin distinción de pelos ni marcas, puestos a ver todos en una misma bolsa. El periodismo pasó a ser el enemigo público de un gobierno que parece tener problemas importantes con la pluralidad de ideas.

Dentro del mundo periodístico hay de todo "como en botica". Y lo observamos a diario en los medios televisivos, gráficos y radiales. Los hay informados y sumamente intelectuales; los hay ignorantes y xenófobos; los hay objetivos y poco comprometidos; los hay viscerales y con el compromiso social como bandera; los hay ideológicamente coherentes y los otros que cambian según el lugar del sol…

Pero de esto se trata la libertad de prensa. La posibilidad de expresar ideas diferentes, discordantes, con la responsabilidad que eso conlleva.

Porque no existe, como supo decir alguna funcionaria, "quizás hay demasiada libertad de prensa". No existe demasiada o poca. Hay o no hay libertad de prensa.

Da la sensación que el gobierno ve los errores propios en el espejo ajeno. ¿O acaso este como anteriores gobiernos han tenido autocrítica? ¿No dan pena algunos funcionarios que sacan a pasear su ignorancia sin vergüenza a sabiendas de la impunidad que el cargo les obsequia? ¿No han ellos utilizado el "lobby" como una herramienta para sacar leyes y ganar elecciones? El lamentable monopolio que existe en los medios de comunicación, ¿no son consecuencia de leyes, decretos y arreglos que los poderes ejecutivo y legislativo de sucesivos gobiernos han realizado, con grandes empresas de comunicación?

Con esto no se justifica el mal accionar de un periodismo amarillista o comprado por intereses que distan mucho de la búsqueda de la verdad. Pero una sociedad se construye entre todos. Y el periodismo es la historia del presente. Si se esta escribiendo de una manera poco clara es porque todos los miembros de esta sociedad, empezando desde arriba, son poco claros.

La crítica siempre debe ser constructiva. Las denuncias fundamentadas, investigadas y chequeadas. Y el periodista debería tener libertad de expresión según los valores que ordenan su ética y su moral.

Sabemos que hoy por hoy todo esto es relativo. Existe la línea editorial que baja el medio al cual debe responder el periodista si no quiere perder su trabajo. Que la urgencia por la primicia hace descarnada la búsqueda y desleal los métodos. Que la propaganda oficial puede dar empleo o dejar sin él a más de uno. Y sí, moral, ética y sentido común faltan y mucho en esta época. Pero de ahí a culpar al periodismo de ser derroteros de gobiernos impolutos hay una brecha importante.

Es hora que cada cual se haga cargo del sayo que le toca.


 
P U B L I C I D A D






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