Ayer, varias cuadras de la avenida Lugones, el gran acceso a la Capital Federal desde el conurbano norte, amaneció tapizada de esperanzas felipistas. "Kirchner cumple; Solá 2007", dicen las pintadas que, a velocidad crucero de entre 70 y 90 kilómetros por hora, le ofrecen al conductor una suerte de película de la campaña por la reelección que lleva adelante, con prisa y sin pausa, el gobernador de la provincia de Buenos Aires en busca de convencer a propios y extraños de que debe seguir donde está hasta 2011.
El dato que aportan las pintadas con el slogan reeleccionista que aparecieron cubriendo grandes paredones en Avellaneda es suministrado por hombres fieles al Gobernador. Aseguran que fue el intendente del distrito, Baldomero "Cacho" Álvarez, uno de los ex duhaldistas duros convertidos al kirchnerismo que nunca reconocieron a Solá como un par, los que pusieron la pintura, la brocha y los pintores.
En el entorno del Gobernador parece haberse instalado un principio de optimismo cercano a la euforia cautelosa. "Lo de Felipe va viento en popa", le dijo a este medio un senador provincial que asegura haber notado en la Casa Rosada "una muy buena onda" con el mandatario provincial. "Lo han medido y se han dado cuenta de que es el mejor candidato, porque los demás ni miden", comentó el legislador, y agregó: "además, tiene la ventaja de que va sólo por cuatro años, mientras que los demás piensan en 8; lo de él es más tolerable". Y un ex ministro de esta administración bonaerense que juega de líbero en la interna peronista coincidió, desde afuera, en que "más allá de Cristina (Fernández de Kirchner), el único que puede aportar algo serio es Solá, y eso evidentemente lo sabe el Presidente". El hombre, una rara mezcla de bonaerense del conurbano y porteño de Puerto Madero, consideró además que "con esta Corte, el problema constitucional puede dejar de ser un obstáculo sin que signifique un escándalo jurídico".



