Buenos Aires, (Especial de NA, por Mariano Spezzapria) Los sectores en pugna en el radicalismo suelen sacarse chispas en sus debates sobre el futuro de la UCR, pero a ninguno de ellos le conviene que la Convención de Rosario termine consagrando una fractura partidaria un año antes de las elecciones de 2007.
Los dirigentes del oficialismo partidario, con el mendocino Roberto Iglesias como jefe formal pero con Raúl Alfonsín como líder espiritual, saben que llevan las de ganar en la Convención, por la cantidad de representantes que cuentan de su lado.
Pero no sería positivo para ellos que la candidatura presidencial de Roberto Lavagna partiera de una ruptura partidaria, sobre todo pensando en el hecho de que cinco gobernadores y unos 180 intendentes propios se mudarían sin tapujos a las filas de Néstor Kirchner.
Al revés, para los "radicales K" tampoco sería negocio político forzar la fractura de la UCR, porque la propia idea de la concertación que plantea el presidente Kirchner exige que este grupo radical conserve su identidad partidaria.
"Nadie va a acelerar la fractura", comentaban hoy en uno y otro lado de esta disputa que mantiene en vilo al radicalismo.
Pero la historia muestra que la realidad se termina imponiendo por peso propio: la última gran ruptura radical se produjo entre los seguidores de Arturo Frondizi y Ricardo Balbín en 1958, recién dos años después de que una Convención diera forma a esos dos sectores partidarios.
La fractura de entonces tuvo lugar frente a la inminencia de las elecciones que terminaron entronizando en el poder a los intransigentes de Frondizi, tras un pacto político con Juan Domingo Perón.
Por eso es probable que la Convención de Rosario, que se realizará entre el viernes y el sábado próximos, no concluya con una ruptura formal de la UCR, pero también es probable que en 2007 esa fractura resulte inevitable.
Es que la idea del Gobierno -compartida por los "radicales K"- es integrar fórmulas electorales conjuntas tanto a nivel nacional como provincial y municipal, en el marco de la promocionada concertación oficialista.
Tanto es así que el gobernador radical de Mendoza, Julio Cobos, es insistentemente señalado como posible compañero de fórmula de Kirchner para las elecciones presidenciales. También se especula con que un radical integrará el binomio oficialista para la Gobernación de la provincia de Buenos Aires.
Justamente, este viernes -cuando comenzará a sesionar la Convención de Rosario- el presidente Kirchner estará en Mar del Plata junto al intendente radical Daniel Katz. Toda una señal para ser tenida en cuenta en la política que se viene.



