El partido se disputó hace 100 años. Como local, Barracas de Buenos Aires venció a Reformer de Campana por 11 a 0. Sin embargo, la gran figura del partido fue el arquero visitante que, a pesar de su discapacidad, acaparó todos los elogios. Una crónica sorprendente
A la hora de analizar un partido de fútbol, la mayoría se guía sólo por el resultado. Sería imposible pensar en que la figura del encuentro pueda salir del equipo perdedor y ni hablar si se trata de un arquero que recibió muchos goles.
Hay una interesante historia donde el ganador fue una máquina dentro de la cancha, pero el destacado estuvo en el conjunto rival.
Hace 100 años, Barracas de Buenos Aires se enfrentó, como local, con el Reformer de la ciudad de Campana y el resultado fue 11 a 0 a favor del dueño de casa.
Ese 26 de agosto de 1906, el equipo visitante solamente dispuso en la cancha de ocho jugadores. Quizás se podría encontrar ahí la razón de tamaña diferencia en el marcador.
Lo anecdótico es que la figura del partido destacada por los cronistas de la época fue Winston Coe, el arquero que recibió todos los goles.
Los elogios al portero, bien merecidos, fueron porque a Coe le faltaba un brazo y, a pesar de su discapacidad, afrontó el partido.



