Una pregunta muy recurrente en mi: ¿Qué es ser periodista? El cuestionamiento se debe a los comentarios que escucho a diario, generalmente descalificativos, sobre quienes ejercen el periodismo.
¿Es perseguir a una persona, manchar la reputación de alguien por error o admitir que se equivocó y condenarlo menos? ¿Borrar con el codo lo que escribí con la mano o mantener mi postura y disculparme si me equivoqué? ¿Faltarle el respeto a personas con cargos públicos elegidos democráticamente o simplemente mostrar e informar de sus actividades? ¿Molestar a alguien a las cuatro de la mañana, sin respetar su privacidad?
Muchas personas tildan a los periodistas de ´metidos´, ´sinvergüenzas´, ´irrespetuosos´, entre otros conceptos, generando reputaciones que algunos se ganaron, lamentablemente.
Entiendo al periodista auténtico que debe ser alguien que informa lo que pasa, con responsabilidad y respeto a las personas involucradas, escribiendo con criterio y sencillez, para lograr su trabajo con eficacia. Afortunadamente, en los tiempos que corren, funcionan universidades, con estudios terciarios, escuelas y talleres privados donde se enseña lo necesario para la capacitación profesional del periodista.
En consecuencia ya es tiempo de que aquellos que sentimos con nuestra vocación el ejercicio del periodismo, comencemos haciéndonos valer, respetar y utilizando nuestro intelecto para terminar con la ignorancia, con la práctica de nuestra vocación con auténtico sentido ético y moral, con su imprescindible capacitación técnica y práctica, de suyo insoslayable en la actualidad.
No todos los periodistas son iguales. No metamos a todos en la bolsa.
La autora es alumna de Periodismo y Comunicación del Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM).



