La Sala I de la Cámara de Casación penal bonaerense redujo condenas a cinco de los llamados "Doce Apóstoles de la muerte", los presos que habían sido condenados a reclusión perpetua por el sangriento motín en el penal de Sierra Chica, ocurrido en la semana Santa de 1996. Los jueces Carlos Natiello, Horacio Piombo y Benjamín Sal Llargués aplicaron la inconstitucionalidad del artículo 24 del Código Penal, y beneficiaron a los condenados computándoles dos días por cada uno de prisión sin sentencia firme, poniéndolos en condiciones de pedir la libertad condicional.
El tribunal utilizó el mismo criterio con el que resolvió el caso del odontólogo Ricardo Barreda, y es uno de los reclamos que disparó la huelga de hambre que mantienen unos 14 mil presos en cárceles bonaerenses y federales. Este fallo de Casación redujo las penas impuestas de doce años y ocho meses a Marcelo Brandan Juárez, Miguel Ruíz Dávalos, Miguel Acevedo Barrionuevo, Jorge Pedraza y Juan José Murgía Canteros fijadas durante un juicio celebrado en 2000 por los delitos de cuádruple homicidio, tentativa de asesinato, 19 secuestros, tenencia de armas de guerra y tentativa de evasión, durante el motín.
El fiscal general ante la Cámara de Casación bonaerense, Carlos Altuve analizaba ayer el fallo mediante el cual se le concedió la significativa rebaja de las penas. El fiscal dijo que una vez que conozca los fundamentos probablemente apele la resolución. Altuve sostuvo que hay condenados que posiblemente recuperen en breve su libertad, debido a que con la reducción de penas han quedado sus condenas cumplidas. En algunos casos, los presos fueron directamente beneficiados con una rebaja de años de pena: por ejemplo, siete de ellos pasaron de estar condenados a 15 años de prisión, a 12 y ocho meses.
Para otros, en cambio, los magistrados de Casación rebajaron dos años de sus condenas. En tanto, para el grupo más severamente castigado se eliminó la accesoria por tiempo indeterminado y se equiparó la pena de reclusión perpetua con la de prisión, lo que le permitirá acceder al beneficio del cómputo del dos por uno. La decisión fue tomada por los jueces en favor de 15 de los 18 presos condenados en un "telejuicio" que se realizó hace seis años en la cárcel de Melchor Romero.
El juicio. Partida al medio por un barrote, la cara de Marcelo Brandán Juárez ocupó durante algunos segundos la pantalla gigante ubicada frente a los jueces. Justo en ese momento un testigo contó que, durante el motín salió humo blanco y olor a carne humana de las chimeneas del penal. En la cara de Brandán Juárez no hubo asco ni remordimiento: sonrió. Fue una de las imágenes más impactantes del primer juicio por teleconferencia que se hizo en la Argentina, y que empezó el 7 de febrero de 2000. Brandán Juárez y otros 23 hombres estaban acusados de haber protagonizado el violento motín.
Siete presos fueron asesinados y quemados. Otro murió en un hospital después de resultar herido durante un choque con los guardias del Servicio Penitenciario. Diecisiete personas -entre ellos una jueza, su secretario y tres pastores evangelistas- fueron tomadas de rehenes. Todo terminó ocho días después, cuando los amotinados se entregaron y fueron trasladados a distintos penales. Encerrados y divididos. Para el juicio los acusados siguieron las audiencias desde una estructura de metal que se armó dentro del salón de usos múltiples.



