Buenos Aires (Especial para NA, por Daniel Casal) -- La elección para el cambio de la Constitución en Misiones se convirtió en un laboratorio político a nivel nacional de lo que puede suceder en las presidenciales dentro de un año.
En esa tórrida provincia mesopotámica se dio un enfrentamiento impensado hace sólo un par de meses, que le puede servir tanto al gobierno como a la oposición para medir su tantos electorales.
Una lección que deja este caso es que se puede apoyar a un gobernador, como es Carlos Rovira que tiene un interesante respaldo social, pero distinto es que un mandatario quiera perpetuarse en el poder.
Es que luego de tantas crisis y feudalismos provinciales gran parte de los argentinos no está dispuesto ya a firmar cheques en blanco.
La inesperada aparición del obispo emérito Joaquín Piña pudo cambiar el escenario porque sembró en el campo fértil de aquellos que rechazan proyectos hegemónicos. Una realidad que puede traspolarse a todo el país.
El rápido ascenso del cura en las preferencias populares le deja también a los políticos el dato invalorable que no siempre se gana con la confrontación.
Vale mencionar que el presidente fue a la provincia a brindar su apoyo personal a Rovira cuando las cosas comenzaban a complicarse, pero el misionero llevaba gran ventaja en las encuestas.
Sin embargo, las críticas del presidente a la Iglesia por la participación de Piña en la campaña pegó mal en un pueblo de clara raigambre católica, como lo son en casi todo el país, pero sobre todo en el norte.
Más allá del resultado de la votación, el gobierno puede pagar algún precio político, ya que dedió extremar los esfuerzos para salir en auxilio de su aliado.
Hubo un desfile de funcionarios que llevaron promesas y alforjas cargadas de planes y subsidios con el fin de evitar una tormenta en el inicio del camino electoral.
También la preocupación del Episcopado por el incendio de una capilla en la localidad de Andresito y el reclamo de un "debido esclarecimiento" del hecho.
Detrás del obispo, en tanto, se congregaron tanto los que dan muestra de fe democrática como aquellos que simplemente odian a Rovira o quieren ver el desgaste de Kirchner.
Radicales, justicialistas que siguen a Ramón Puerta, partidarios de Kirchner, de la CGT, la CTA, del partido socialista, representantes de la centroderecha y la Iglesia conforman un frente demasiado heterogéneo como para pensar en una proyección política posterior al domingo.
Más si se tiene en cuenta que Piña, líder del Frente Unido por la Dignidad (FUD) ya anticipó que no continuará en la actiidad política y que su destino estará en Barcelona. Detrá de él, los intereses de muchos dirigentes son contrapuestos.
Por ejemplo, el intendente de Posadas, Jorge Brignole, no está enfrentado con el gobierno nacional, pero pertenece a una generación de dirigentes que promueve una renovación de la política.
Suele mantener contacto con los intendente de Córdoba Luis Juez, y de Paraná, Julio Solanas, entre muchos otros, y ansian la caída en desgracia de dirigentes históricos como Rovira, José Manuel de la Sota, y Jorge Busti que, según dicen, deben dar paso a una renovación dirigencial.
En el FUD milita el senador kirchnerista Luis Viana, quien está enfrentado a muerte con el gobernador, y se dice que resistió estoicamente los embates de todos los funcionarios que fueron de Buenos Aires para convencerlo para que cambie de posición.
También está Esteban Lozina, el presidente de la Cámara de Diputados de Misiones, quien paradojicamente presentó el proyecto de reelección pero que contemplaba un sólo periodo. Luego, la aspiración de perpetuidad del mandatario misionero terminó enfrentando a los dos.
Más allá del resultado que arrojen las urnas, esta movida en que Misiones servirá como caso testigo para aquellos que pueden seguir pensando que el poder en la Argentina es un bien de familia y no un mandato provisional que confieren los pueblos.
Más allá de cierto desgaste que podría presumir esta elección para el Presidente, vale aclarar que el común de la gente no tiene como preocupación central la institucionalidad de Misiones. Es más, la bonanza de los números, que se contrapone a la tragedia de la Argentina reciente, lleva a que la mayoría no desee mayores cambios en al geografía política y económica.
Es así que toda encuesta le da al Presidente altos grados de aceptación social que lo catapultarían a un nuevo mandato sin necesidad de segunda vuelta.
Ante esto, se permite algunos lujos, como dejar trascender que no se presentará dentro de un año o darle aire a varios candidatos en un mismo distrito.
Así pasa en la provincia de Buenos Aires, donde esperará los próximos meses para ver si Felipe Solá Pueda habilitado para un nuevo turno electoral.
Pero, al mismo tiempo, palmea la espalda del ministro del Interior, Aníbal Fernández, y del senador José Pampuro. Hasta se anima a recomendar a dirigentes de segunda línea a "caminar la provincia".
Los tres estuvieron en el acto realizado días pasados en Lanús en el palco que armó el otrora dirigente histórico del duhaldismo, el intendente Manuel Quindimil.
En la Capital pasa algo parecido, ya que tienen habilitación de pista el vicepesidente Daniel Scioli y el actual intendente jefe de Gobierno, Jorge Teleman.
Pero, toda estas grandes aspiraciones para dentro de 365 días cabalgan, sin dudas, sobre los números positivos de la economía.
Es por eso que el gobierno selló nuevo acuerdos de precios con los sectores más sensibles para todo el 2007, aunque también les mostró, como querían los empresarios, la puerta de salida de estos controles. "A los acuerdos es fácil entrar, lo complicado es salir", advertían los hombres de negocios, en alusión a que un destape tardío de la olla inflacionaria podría derivar en una híper.
Por este motivo, les aseguró que a fin de 2007 se termina la etapa de acuerdos y, ahí sí, los mercados darán su veredicto.
Como la economía le brinda al Gobierno más réditos que la propia política en sí misma, el jefe de Estado le dió más espacio a la contemporizadora Felisa Miceli para el tratamientos de algunos temas hasta ahora vedados para ella.
Fue, por ejemplo, la que salió al cruce de las prepagas por lo aumentos de cuotas y encaró la ronda de negociaciones con los dirigente del agro para discutir el plan productivo. Con los acuerdos de precios cerrados, la continuidad de las tasa de crecimiento en torno al 9 por ciento, el superávit fiscal y el alto nivel de reservas serán las otras autopista que pueden llevar a Kirchner a la reelección.
En contraste, desdibuja las posibilidades de la oposición que buscan los resquicios no económicos para pegarle un mandoble a las aspiraciones oficiales.
Y el más perdudicado es, quizás, es el ex ministro Roberto Lavagna, ya que a medida que pasa el tiempo se aleja del padrinazgo de la recuperación económica.
La indefinición sobre su candidatura también le provoca roces innecesarios con sus socios antes de una hipótetica largada a la arena de campaña.
En el radicalismo, por caso, sólo Raúl Alfonsín, Federico Storani y Leopoldo Moreau siguen defendiendo con énfasis la candidatura del economista.
Todo es debate en el resto del partido, entre los "lavagnistas", los "radicales K", y los "puros" que quieren erigir a un candidato propio.
Están los radicales que ven con agrado a Elisa Carrió, ex militante del partido que de a poco abandona su discurso acéptico e ilegible, para dar paso a otro más enmarcado en un proceso de acumulación.
Y también hay ex dirigentes ucerreistas cercanos a Mauricio Macri y Ricardo López Murphy, aunque éstos tampoco definieron aún que batalla encararán.
Es que el presidente de Boca prefiere aún disputar con claras chances la Jefatura porteña antes que encarar aún la pelea de fondo en la Nación. Por esto, hay un debate abierto en el PRO. Mientras que a López Murphy también le interesa pegar el salto y ser el candidato de la centroderecha en la Capital donde seguramente encontrará más agua para su molino que en las áridas tierras bonaerenses.Misiones dio, entonces, el puntapie inicial de un año de elecciones sucesivas, que finalizarán el 28 de octubre de 2007 en un comicio presidencial que después de mucho tiempo no tendrá una crisis como telón de fondo. Siempre y cuando, los dioses no se olviden de este castigado país.



