Buenos Aires, (Especial de NA, por Mariano Spezzapria) -- El conflicto por las papeleras con Uruguay viene evidenciando una secuencia incontrastable: las derrotas argentinas en el terreno de la diplomacia y los organismos internacionales siempre encontraron al Gobierno tratando de no pagar costos políticos internos por un diferendo cada vez más complicado.
La última muestra de esta actitud del Gobierno la dio el propio presidente Néstor Kirchner, quien luego de asumir el impacto de la abrumadora votación del directorio del Banco Mundial salió al ruedo con cuestionamientos de diverso calibre y presentó a su gestión como una víctima de poderes internacionales.
Así, sostuvo que el financiamiento otorgado a la empresa finlandesa Botnia da cuenta de que en el hemisferio norte están desplazando a las empresas contaminantes hacia el sur del planeta. Kirchner también se plantó como el defensor de los intereses argentinos sobre la presión extranjera.
Pero lo cierto es que el Presidente y sus colaboradores -entre ellos la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti- encararon una estrategia que hasta el momento no ha dado buenos resultados al Gobierno argentino. Y que lo enfrenta cada vez más a la Asamblea Ambiental que corta la ruta en Gualeguaychú.
En este punto recaen todas las miradas en la figura de Picolotti: la funcionaria fue una aliada de la cruzada de los vecinos de Gualeguaychú y el Gobierno la sumó porque creyó que podía influir sobre las decisiones de la Asamblea, pero está visto que el poder gestó sólo falsas expectativas.
El marido de la funcionaria, Daniel Taillant, fue uno de los principales impulsores de la estrategia de bloqueo del financiamiento internacional que puede recibir Botnia. Pero el especialista en medio ambiente no tuvo en cuenta el costo político que le haría pagar a su mujer en caso de un resultado adverso.
Tampoco midió las consecuencias el propio Kirchner, quien envió una carta con duros cuestionamientos al proyecto de las papeleras y serias advertencias al Banco Mundial.
Pero lo que el Presidente no puede medir en términos de diplomacia lo mide generalmente bien en términos de rédito político. Por eso luego del traspié en Washington salió a cargar las tintas sobre la empresa Botnia, apelando a un discurso que no cayó mal entre los vecinos de Gualeguaychú.
No obstante, es para el Presidente imposible en estas condiciones convencer a los asambleístas de que levanten el bloqueo de la ruta 136: el único "gesto" que le harán en Entre Ríos tras su discurso contra Botnia es mantener "stand by" los cortes en las ciudades de Colón y Concordia.
El jefe de Estado no cuenta, por otra parte, con el respaldo de la dirigencia política argentina en su postura sobre las papeleras. Ya son públicos los cuestionamientos de referentes opositores como Mauricio Macri, Elisa Carrió y Roberto Lavagna.
La situación de Tabaré Vázquez, en este sentido, es mejor que la de Kirchner: no sólo recibe el apoyo de sus propios funcionarios y del diverso Frente Amplio, sino que ambién cuenta con el respaldo de dirigentes opositores enrolados en los tradicionales partidos Blanco y Colorado.
La estrategia uruguaya, basada en la internacionalización del diferendo -lo demostró con sus apelaciones a la OEA y el tribunal arbitral del Mercosur- viene teniendo éxito y es extremadamente puntillosa.
Una prueba de ello es la aparente mesura con que recibieron en Montevideo los cuestionamientos de Kirchner contra la supuesta "intransigencia" de Tabaré. En rigor, se trata de una actitud que tiene una explicación jurídica.
Esa explicación aparece en el artículo 82 del fallo de la Corte Internacional de La Haya, en el que el tribunal instó a la Argentina y a Uruguay a "abstenerse de cualquier acción que pueda hacer más difícil la resolución de la presente controversia".
La diferencia, cada vez más clara, es que para Uruguay la controversia por las papeleras es una verdadera causa nacional. De este lado del Río de la Plata, en cambio, no todos comulgan con la estrategia del presidente Kirchner. Y los resultados comienzan a estar cada vez más a la vista.



